jueves, 31 de diciembre de 2009

Gracias Parciales

Antes de empezar las "celebraciones" me ha parecido lo más correcto sentarme y agradecer a todos los que hicieron de este, un año muy especial. Quizá más tarde la ingesta de alcohol me impida recordarlos con el cariño que los recuerdo ahora. No vayan a llorar.


Gracias a la administradora del canal donde trabajaba, que a pesar de no conocerme, me dejó mensajes en el celular -el cual andaba muerto por esos días- para poder firmar un nuevo contrato. Gracias por ser siempre tan maternal (quizá te diste cuenta que necesitaba una madre postiza) Te quiero muchísimo.

Gracias a Sony. El playstation sea quizá uno de los grandes motivos por los cuales, este año, el suicidio no ha sido considerado una alternativa de escape.

Gracias a Ramiro por ser mi hermano. Gracias por acompañarme a conciertos donde la hemos pasado en grande, y algunos en que no tanto. Gracias, querido amigo, por siempre entender mis ganas desmesuradas de beberme una cerveza más y por aguantar mis resacas del otro día que modificaban los planes que habíamos hecho de antemano.

Gracias a aquel actor famoso por haber sido tan buena onda. No he tenido la suerte de ver tantas obras de teatro en mi vida, pero la tuya ha sido sin duda mi favorita hasta el día de hoy. Recuerdo las charlas y consejos que me dabas el año pasado, y también recuerdo las palabras que dijiste al despedirnos esta vez. Se que con suerte nos encontraremos. Me da gusto poder llamarte, sin temor a equivocarme, mi amigo. Gracias por eso.

Gracias a la niña tan dulce que hacía que olvidara mis problemas con su forma de ser. Esos días en que me jodías -tan inocentemente- hicieron que se me ablandara un poco el corazón, y vaya que lo necesitaba. Gracias por siempre sonreír, a pesar de que hayamos perdido el contacto para siempre.

Gracias a aquella actriz tan fina y dulce que siempre iba a visitarnos para contarnos sus cosas. No tengo mayor comentario que hacer aquí. Eres sin duda una de las mujeres más bellas de este país. Y no me refiero al físico nada más.

Gracias a la chica que alguna vez fue mi novia y me increpó de ser un manipulador. Si, estás en lo cierto. Pero en ese momento que retomamos contacto yo no trataba de seducirte, sino de contarte que estaba hecho mierda porque mi madre estaba enferma. No tienes por qué disculparte.

Gracias a mi amigo de la universidad que, por más distancia que exista, siempre está dispuesto a escuchar mis muy repetitivos problemas. Aunque te fastidie la frase, aún sigo pensando en que somos muy parecidos, cabrón. Pronto llegará el día de nuestra suerte.

Gracias a la bailarina talentosísima y desinhibida que me hizo recordar que a pesar de las poses en verdad sigo siendo el mismo niño tímido de siempre. Tímido sobretodo, cuando estoy cerca a una chica en ropa interior.

Gracias a mi amigo que gusta de otros muchachos. Siempre creí ser una persona sin prejuicios, pero sin duda me ayudaste a vencer algunos que tenía dentro cuando visité, siendo guiado por ti, esa discoteca donde los muchachos gustan de otros muchachos y donde me convenciste que jamás, así lo intentara, las chicas que bailaban tan alegremente entre ellas se iban a fijar en mi. Fue genial que aceptaras también ir conmigo a un bar "de los míos" a beber cerveza y oír rock. Eres grande.

Gracias a mi gran amiga, con la que me escribo seguido desde finales de año. No habíamos logrado ser grandes amigos, pero creo que a través de los correos, lo hemos logrado ser. De mi parte, ya lo siento así. Gracias por decirme que escribo bien. Aunque no te creo, siempre es bueno oírlo. Voy a seguir intentándolo y voy a seguir escribiendo(te) muchas tonterías más.

Gracias, como todos los años, a Yayo y su Cuarteto Obrero por la lírica tan genial. Los voy a envidiar toda la vida.

Gracias a mi jefa que sin previo aviso me pregunta "¿Ya no quieres seguir trabajando?" No era cuestión de eso, my boss, sino más bien de que necesitaba un descansito, un pequeño chepi bola porque seguí de largo cuando la mayoría se tomó algunos días libres. Gracias por no tirar la toalla conmigo, por entender cuando debía irme y por las pilas que me pusiste. Igual me fue mal, pero gracias por el ánimo. Yo también pensé que me iría bien.

Gracias a mi escritor favorito por publicar este año y firmarme, con entusiasmo inexplicable, la copia de esa novela que me resultó tan divertida y tan corta a la vez. Te vuelvo a decir lo que alguna vez te escribí por correo: tu novela número doce va a ser la mejor de todas. Un abrazo.

Gracias al amigo de toda la vida que se aventuró conmigo a conducir un auto bastante problemático para poder movernos por la ciudad. Como me lo dijo una persona "es buenísima onda contigo, se nota que te quiere mucho" Nunca me lo has dicho, pero no hace falta. Cuando vuelva a esta ciudad nos iremos a tomar el mejor jugo especial que exista. Yo invito. Y, por favor, todavía no te cases, desgraciado.

Gracias Dalevuelta y Rafo Ráez, por hacerme recordar un poco que tipo de persona soy y aquellos buenos momentos que he pasado teniendo sus canciones de fondo.

Gracias a la chica que me abandonó cuando me sentía mal y estaba molesto conmigo mismo y con el mundo. Después de haberte visto con otro muchacho -no muy masculino, valgan verdades- sentí que ya nada peor me iba a suceder este año. Me equivoqué por mucho, pero en ese momento sentí eso. Gracias igual, desde el fondo de mi corazón de cenicero.

Gracias a mi coordinador por avisarme que me he quedado sin empleo. Tras dos reuniones de producción donde me ratificaban -e incluso me explicaban mis nuevas responsabilidades- han decidido no contar conmigo. Eliges las palabras exactas, de trámite. Me pregunto cuantas veces te habrán encomendado hacer esa labor tan incómoda. La opinión que tengo de ti, a pesar de lo que puedas creer, no ha cambiado en absoluto: eres una gran persona, un gran líder. Fue genial haber podido trabajar contigo, y supongo que nos encontraremos por ahí.

Gracias a aquel escritor famoso que publica lo que le he escrito y me ofrece una entrevista laboral días después. Gracias porque me hiciste creer que podía escribir (nadie ha dicho que bien) pero de que debía intentarlo en serio. El corto tiempo en que te conocí me hizo confirmar mi sospecha de que no eres tan villano como te pintan. Gracias por firmar el libro que sin duda me llevaré, y espero que a pesar de ya no trabajar juntos, no perdamos el contacto. Gracias por llamarme amigo, significa mucho para mí.

Gracias Flor, por confiarme tantas cosas a pesar de no conocernos tanto y por porfiarme a escribir. I'm writting a lot these days. Thanks to you, gorgeous one!

Gracias al famoso director/actor/hincha acérrimo de la U por el buen humor y la confianza. Fuera de la chacota de siempre, y haber hecho notar mi parecido a un famoso cómico veterano de la televisión peruana, te aprecio mucho. Jamás olvidaré el penal que me anotaste dejándome -vergonzosamente- paradito haciendo vista. Se que jamás olvidarás el penal que te anoté y que, a pesar de rozarla, no pudiste detener. Nos encontraremos en el Monumental alguna vez. Éxitos.

Gracias a la chica del trabajo que cautiva a todo el mundo con su dulzura. Pensé que ya no habían chicas así. Recuerdo lo que te dije cuando un día te vi llorar y hoy sigo pensando lo mismo: eres una chica espectacular. Este año tal vez nos crucemos, por mi parte ha sido genial haberte conocido y haber podido ser tu amigo. Gracias por todas las veces en que me echaste una mano con mis problemas.

Gracias a Carlos por ser un amigo a prueba de balas y aconsejarme en el trabajo. Gracias a Abraham por siempre llevarme y hablarme de la vida. Aunque ya no los voy a ver tan seguido, estoy seguro que volveremos a tomarnos unas cervezas en mi cochera y hablar de la vida y de las mujeres (y de las mujeres de la vida)

Gracias a Jackeline por tener fe en mi y por haberse dado cuenta que aprecio mucho que me pregunten si me va bien o no. Debí seguir tus consejos, pero imagino que cometer nuestros propios errores es parte de. A pesar de que sería muy conchudo de mi parte decírtelo de frente, espero poder trabajar contigo antes de irme de aquí. Nunca cambies.

Gracias a mis productores, por sus palabras tan gratas al momento de mi despedida. Gracias por valorar mi trabajo, y por hacerme sentir siempre como en casa. Gracias por decirme que podía volver cuando quisiera. Les tomé la palabra. Éxitos y bendiciones para ustedes; Capitán y Crema, respectivamente.

Gracias a la chica del trabajo que me hace volver a fumar. Aunque nuestra relación ha sido corta y de muchos altibajos, te aprecio mucho. Gracias por la confianza y los consejos, que espero poner en práctica muy pronto. Cuando vea un bolso llamativo en algún lugar, o cuando alguien me pida un pucho más, me acordaré de ti.

Gracias, finalmente, a la mujer que ha estado ahí para apagar la mayoría de mis incendios este año. Gracias por acercarme un poco a Dios (con quien me llevo mejor últimamente) y gracias por tu cruda y afilada sinceridad. Me quedaré siempre con las palabras que me dijiste al llamarme por año nuevo, y nunca olvides que por más lejos que esté, siempre seremos buenos amigos.

Me voy a beber -creo- con cautela. Gracias a ti, si es que has podido leer todo este largo y aburrido relato. My New Year's big resolution: aprender a escribir bonito.


jueves, 3 de diciembre de 2009

Oscura Niña

Son casi las 3 de la mañana y has venido para acostarte conmigo. Eso lo sabemos bien tu y yo. A mi me sorprende un poco, debo confesártelo, que quieras compartir mi cama sabiendo que estoy hecho mierda sentimentalmente, que no tengo mucha esperanza en mi baúl y que no puedo seguir haciendo promesas que no puedo cumplir. No me hablas, solo me miras. Miras la cama. Sonrío y no puedo resistirme más.

Nuestras vidas se cruzaron por casualidad. No se como lo sentiste tú, pero yo me cagaba de miedo. Miedo a que nunca nos lleváramos bien del todo, miedo a que no pudiéramos entendernos (como suele ocurrirme) y tu parecías no tener miedo a nada. Lo que más recuerdo de esos días es que yo te hablaba mucho, incluso aun cuando tu no me escuchabas y solo querías dormir un poco más.

Muchas personas se opusieron a nuestra relación, pero luego de conocerte un poco, se dieron cuenta de que eres encantadora. Ojalá no te joda que te diga que eres encantadora, porque a pesar del tiempo transcurrido, aún pienso que lo eres. Cuando todo comenzó te dedique una canción de Eminem medio caleta, pero que a mi me gustaba mucho (asu-que-romántico) Creo que eres la única en el universo que podía apreciarla al igual que yo. En noches en que no puedo verte, sigo oyendo '97 Bonnie & Clyde y te siento cerca.

Pasa la noche conmigo, bonita; te canto, y tu no sonríes. Me miras como diciendo "no es hora para esto, huevón". Lo único que quieres es meterte entre las sábanas y acostarte conmigo. Me agrada la idea. No pasó mucho tiempo luego que nos conocimos y de que empezamos a dormir juntos. Recuerdo con una sonrisa aquellas noches en que tu te apasionabas a tal medida que yo, inocente, no podía seguirte el paso. Nos queríamos mucho, diría yo, hasta que pasó lo que tenía que pasar: te fuiste.

Te fuiste sin avisar y me dolió en el alma. Trate de encontrarte guardando la esperanza que guardan los que son abandonados y se rehusan a enfrentar la puta realidad que, por lo general, nos llega reveladora, cruda y cruel, cagándonos la inocencia para siempre. En esos días de tu ausencia, yo renegué de lo que un día sentí por ti, lloré e incluso bebí mucho alcohol (y se que tú dirás "de eso no me eches la culpa") Fue estando ebrio que recibí el dato de que estabas mal. Me dijeron que estabas sola, triste y tirada en un rincón en la ciudad. Se me pasó todo. Fui a buscarte. Era cierto, ahí estabas. Nunca te vi tan sola, tan vulnerable y tan niña como aquella vez. Te besé y te cargué, no era necesario decir palabra alguna: ambos sabíamos, al mirarnos, que ya no podríamos separarnos otra vez.


Todo fue mejor desde ese día. Tu cambiaste conmigo, yo contigo, nadie le pidió imposibles al otro. Creo que nos quisimos mucho y creo que nos vamos a querer mucho más. Hiciste muchas cosas buenas por mí. ¿Crees que no me di cuenta o que no soy capaz de admitirlas? Fuiste, sin duda, mi principal motor para empezar a trabajar. Me enseñaste muchas cosas que yo no conocía de mi y me hiciste sentir que no era un fenómeno por ser capaz de dormir 12 horas seguidas.

No te gusta la gente. Eres tímida y algo tontuela, pero te crees muy lista. Eso me gusta de ti. Tu piensas que soy muy duro, pero no sabes que me has hecho llorar, conmovido, el día en que decidiste quedarte conmigo bajo la lluvia porque había perdido las llaves. Podías elegir irte a casa, comer algo, hacer lo que sea, pero te quedaste conmigo.

Y es que son muy pocas las personas que han decido quedarse conmigo. Quizá porque si no me paso el tiempo cagando las relaciones, las dejo en el congelador por mi frialdad e inquebrantable ingratitud: dos sellos de mi personalidad que tu conoces muy bien. No me da miedo mostrarme como realmente soy estando contigo, y más que eso, me siento cómodo. Deberías sentirte afortunada (risas de fondo)


Hoy que escribo estos papeles de dudosa reputación, y te tengo a mi lado, debo agradecerte por todas esas veces que me has arrancado una sonrisa. Gracias por las esperas y también por las graciosas impaciencias. Gracias por correr a mi lado cada vez que te decía "habla, ¿una carrerita?" y gracias porque esta noche, como en nuestros primeros días, te atreviste a literalmente patearme el rostro para meterte entre mis sábanas que siempre serán tus sábanas también. Y te escribo hoy, teniéndote a mi lado, porque quizá luego la puta distancia juegue en nuestra contra, pero estoy seguro que te llevaré conmigo de alguna u otra forma. Sabes que siempre me las arreglo. Gracias por todo lo que me has dado y ten por seguro que cada vez que vea a una niña con tu escultural figura donde quiera que esté, me acordaré de ti y solo de ti, mi oscura niña, mi compañera de soledades, mi niña de ojos amarillos.

Te quiero para siempre.


lunes, 16 de noviembre de 2009

Cómo Decirte...

¿Como decirte que hoy la distancia entre nosotros fue más grande que nunca? No puedo decírtelo, porque me enredaría y todo sonaría distinto a como debe de ser. No puedo decírtelo porque me rehuso a coger aquel frío aparato que distorsiona los sentimientos, que distorsiona todo. Lo vuelve más complicado de lo que ya es. Hoy, a pesar que no quiero admitirlo del todo, es el único nexo directo que existe entre nosotros. Un frío aparato. Como para ponerse a llorar.


¿Como explicarte el nudo en la garganta que se me formó al imaginarme tu corazón hoy por la mañana? Y mi infinita pereza al marcar. Y ponerme a buscar la tarjetita de cartón. Y el frío aparato otra vez. Y otra vez yo fingiendo que oía las palabras que mamá repetía con todo el cariño que aún me puede dar: "Llámala" -y yo viendo todo borroso-. "Aunque sea un ratito" -dolor en el pecho-. "Le va a hacer bien" -colgar sin saber que hacer luego de-.

La rabia que me llega como un golpe seco. Como si me atropellaran. La rabia que se mezcla con miedo, que se mezcla con ese maldito dolor de estómago otra vez. ¿O es el miedo el dolor de estómago? Rabia bendita que me motiva a moverme, a hacer algo de una vez por todas. Rabia que se burla de mí, que estoy tan lejos, que estoy tan solo, que sigo siendo un mocoso.

Hoy creo que la justicia no existe. Que es mentira. Que es como Papá Noel. Los malos ratos nos vienen persiguiendo hace mucho, no descansan los muy mierdas. Y uno tampoco, por más que quiera, no puede aguantar tantas veces. Nunca tantas veces seguidas. ¿Como decirte "me siento mal", si tu debes sentirte mil veces peor? ¿Como siquiera hacer el amago de caerme, o ser débil si no tengo el derecho? ¿Como dejar esta mañana atrás y seguir con "las otras" cosas?

Me gustaría contarte hoy muchas de esas "otras" cosas (trabajo/mujeres). Como si mañana no fuera una posibilidad. Como si mañana la distancia se multiplicara. Me gustaría tratar de hacerte reír, porque sé que sería una empresa muy complicada. Me gustaría que me aconsejaras, aún a sabiendas de que, por mi terquedad, probablemente no haría caso a tus consejos. Y pensarías que me da igual, que todo me sigue dando igual. Si yo fuera tú, también pensaría lo mismo.

Recuerdo cuando una vez te dije que no te quería. Me impresionó que te pusieras a llorar rato después. Lloramos juntos, porque siempre te quise mucho. Siempre te he querido mucho, pero también, siempre he andado en otro lado. Bien lo sabes. Siempre parezco andar en otro lado. Recuerdo claramente el polo de Bart Simpson que me compraste cuando mi insistencia era más de lo que podías aguantar.

Tampoco he olvidado cuando me recogías de las clases de natación y hacías todo más divertido y menos dramático. Conservo en algún lugar de mi cajón la pita para la muñeca que me diste antes de irte de la ciudad. Me divierto cuando recuerdo que tú fuiste la que inició mi pasión por la comida rápida desde pequeño, y luego te causaba asombro mi apetito insaciable por la comida mexicana. Todas estas pequeñas cosas que recuerdo, te confieso, hacen más sencilla mi tarea de tratar de escribirte.

Es otra de mis sorpresas: Estoy tratando de escribir. ¿Como decirte que temo que cometí un error al elegir mi carrera? ¿Como hago para confesarte que fuí muy maricón y que no quería decepcionar al mundo al decir que no estaba listo? Hice lo que tenía que hacer. En cierta forma he seguido tus pasos, con mucha más suerte que talento, pero no me puedo quejar. No me va mal. Aunque, ¿sabes?, creo que soy uno de los "idealistas". De esos cojudos que piensan que el dinero no es lo más importante. Al menos, mientras me siga alcanzando para comprar discos y libros.

¿Como decirte hoy que me siento muy solo? ¿Para que preocuparte con mis asuntos y mis dudas? Todos hemos pasado por eso, aunque jamás me tocó verte insegura de algo. Debo confesarte que no he seguido los caminos llenos de luz y claridad que quizá habías planeado para mí, pero no creo tampoco haber caído en abismos demasiado oscuros en el tiempo que no nos hemos visto. Estoy yendo por mi propio camino ahora. Sigo siendo el mismo, más ido, tal vez, pero un poco más consciente. Dicen que he bajado de peso.

¿Como decirte que te quiero y dejar de lado mi tono de voz que no transmite nada? ¿Como hacer para que no se me note que estoy hecho mierda y asustado? ¿Como hago para ayudarte? No estoy listo para llamarte, no el día de hoy. Así piensen y digan que sigo siendo el mismo descuidado y alejado de toda la vida, siento que no es el momento. Soy malo para mentir, y malísimo sobretodo, para ocultar mi sensibilidad. No puedo pretender que la noticia de hoy no me ha afectado. No estoy listo para llamarte, aunque me moriría por verte.

El tiempo pasa demasiado rápido últimamente. Bien lo sabes. En un abrir y cerrar de ojos tendré que meter una docena de cosas a un maletín y largarme para no volver. Y estaremos reunidos otra vez. ¿Como decirte que ya no quiero que muevan un dedo -o para ser más preciso, que gasten un solo centavo- en buscarme un rumbo académico? ¿Como decirte que ya me las sé buscar yo mismo y que voy para dar la mano y no para que me la den? ¿Como hago para hacerte entender, bendita mujer, que ya no es tan pequeñito tu hermanito?

Pronto voy a estar allá, aunque suene tonto decirlo, porque hoy día la distancia es enorme. Pronto podremos tomarnos esas Coronas que tanta falta nos hacen y hablar de la vida. Pronto habrá ocasión para conocernos mucho más. Y no lo digo por el hecho de que un papel te haya diagnosticado algo, querida. No te equivoques. Lo vamos a hacer porque el momento ha llegado y porque, por fin, ambos ya somos un poco adultos. Y nos vamos a reír del diagnóstico y de los tratamientos. Y de las pastillas y los doctores. Y de lo atrevido y terco que soy al querer preparar Pisco Sour sin más ni más.

Sabes mejor que nadie que siempre fui de pocas palabras. Me cuesta. Siento que no lo hago bien. Hoy elijo no hablar contigo y escribir un par de líneas que algún día, probablemente bajo la influencia, te entregaré. Hoy elijo juntar las manos y alegrarme porque pronto me tendrás que aguantar en tu casa, con mis manías y mal humor. Ahora soy yo el que te va a enseñar algunas jeringas nuevas en español peruanazo. Ahora voy a ser yo el que te lleve a comer un whopper brutal con harto ketchup. Ahora soy yo el que va a recoger a tu hijo de la escuela.



I love you, Big Sis. Don't ever forget it.




m12




jueves, 12 de noviembre de 2009

Hasta Que El Sol No Brille

Dos personas: Manuel y Alma. De por medio, numerosos correos electrónicos que han sido rescatados del olvido. De casualidad, como todas las cosas en su vida últimamente, Manuel vuelve a leerse en estos intentos de comunicación impersonal y llega a muchas conclusiones no muy reconfortantes.


Por favor, léelo con calma
Enviado: domingo, 25 de noviembre de 2007 05:38:33 a.m.
No se bien la razón por la que te escribo, ni se muy bien como empezar. Me imagino que ahora debes estar con los chicos en el cumple de Gladys. Espero que la estés pasando chévere.
Preferí no ir por lo que había sucedido entre nosotros. Supongo que aún estás molesta. Me he tomado todo el día para pensar en muchas cosas y también vi mucha televisión. Veo Star Wars III ahora, pero igual, no dejo de pensar. Por eso decidí escribir antes de irme a dormir.
Como bien sabes, te molestaste porque pensaste que te había dejado de lado, y ni siquiera quisiste oírme para explicarte que todo había sido un malentendido. Me siento perdido por todas las cosas que nos pasan. Me duele mucho tu rechazo al hecho de que yo quiera explicarte las cosas, y también, a que estas sean tan grandes y te afecten tanto como lo hicieron aquel día.
Siento que ni siquiera tratando puedo hacer que las cosas estén bien para ti y me afecta mucho que te molestes tanto y tan de prisa sin saber bien lo sucedido. Pero nada de esto se compara a la horrible sensación de cuando me botas o me rechazas.

Hoy me di cuenta que no puedo más.
Quisiera hablar contigo, decirte muchas cosas y que estemos bien. Quisiera que haya un puente para arreglar las cosas y que ambos busquemos eso, pero por alguna razón siempre hago cosas que te molestan. En muchas ocasiones, yo creo que exageras.

Hoy, quizá de haber ido, me hubieses ignorado. Y para estar ahí y estar alejados, preferí no ir. Preferí quedarme aquí y pensar en lo que estoy tratando de decirte.
Por favor, trata de explicarme como hacer con las cosas que tanto nos afectan y tanto nos separan. Ojalá me hubieses oído antes de molestarte y ojalá leas este correo. Estoy perdido, como te repito. No quiero ser rechazado y no se que hacer.
Honestamente no se que hacer.
m.
Holaa!!!!!!!
Enviado: domingo, 15 de junio de 2008 10:25:02 p.m.
Hola Flaca
Espero que la estés pasando de poca madre. Te cuento que ando resfriado, espero curarme pronto. Justo acabo de ver el penúltimo capítulo de tu novela. En resumen: Hay un chistosísimo terremoto en el pueblo, justo cuando Juan va a la casa de Andrés, y el muy cabrón le dice que solo dejó en paz a Mónica porque ella aceptó "entregárse". Juan se molesta, Andrés saca su pistola y se ponen a forcejear. Mientras tanto se ve como todo el pueblo y la casa se empiezan a derrumbar, también se ve que hay incendios (¿?) En fin, armageddon all the way.
Luego, se ve que Andrés está tirado entre los escombros y se pone a llorar como un crío. Le pide perdón a Juan y le dice que no merece salvarse porque ha sido muy malo (¿?) y en fin. Juan lo saca del lugar y se quita corriendo a su casa, pero no encuentra a Mónica por ninguna parte.

Pasan muchas cosas, blablabla de televisa. Juan busca durante días a Mónica y la cree muerta. El pata que le quiso dar su apellido (no se el nombre del ilustre caballero) le dice a Juan que Mónica no llegó a entregarse a Andrés (¿Y como lo puede saber este tipo?) Igual, Juan le aclara que de no aparecer Mónica, va a matar al pobre Andrés con sus propias manos.
Luego, en una parte que te hubiera dado cólera, Mónica anda en la casa de una señora que la encontró. Se despierta y sale corriendo a buscar a Juan. A ambos les dan instrucciones que el otro debe andar en la casa de playa de Juan. Antes de que Juan logre llegar, lo intercepta el tipo gordo que dices que te da asco junto a 2 tipos más. Tienen cuchillos, se ven malosos, y quieren hacerle no precisamente cariñito.
Ahí quedó.
A ver si más tarde pasan el final. Imagino que así será. Si no, lo veré por internet.
Un beso grande. Cualquier cosa me escribes. A ver si pasado mañana paso a ver a tus perros.
Saludos, te quiero mucho y te extraño.
m.
Don't let the future be destroy by the past
Enviado: sábado, 05 de julio de 2008 06:04:45 p.m.
Hey ¿Qué tal?
Voy a tratar de ser sincero y claro, porque como sabes, escribir por este medio es recontra incómodo. Me gustaría saber como estás, si es que sigues molesta o ya no, pero supongo que es muy complicado ahora. Los últimos días han sido muy intensos y emotivos para mí. Aunque esté de más decirlo tan pronto en este mensaje, te extraño mucho.
Estaba aquí, a miles de kilómetros de donde estás y quise llamarte por teléfono. Desde ese día estás enfadada por cosas que ya ocurrieron hace tiempo y de las que ya hemos hablado largamente. Con esto no estoy diciendo que ya no quisiera hablar de eso, porque te lo explicaría mil veces si fuera necesario. Por alguna razón tu no lo entiendes así.
Te quiero. Si me tomé las fotos que me tomé fue más que nada por las circunstancias. Sabes que no soy muy fan de tomarme fotos. Estaba en un cumpleaños y no creo haber hecho nada malo al haber ido. Si ver estas fotos ha hecho que te sientas mal, o te ha traído malos recuerdos, te entiendo y te pido disculpas por eso. Más que nada te pido que dejes lo pasado en el pasado para poder mirar adelante, ¿entiendes?
No creo que me entiendas. No creo que creas que lo que digo es cierto. Tampoco creo que quieras olvidar todo lo que pasó. En verdad me gustaría hallar una forma, creo saber la manera, pero es muy difícil si estás tan lejos y si no puedo comunicarme contigo. No creas que es sencillo estar aquí sin saber nada de tí.
Hasta ahora me resulta extraño el contexto en el que te has vuelto de esta forma conmigo. Hablábamos de lo más normal, yo te contaba lo mucho que me haces falta y todo parecía bien. De pronto pasaron algunos días, viste algo que no te gustó (gracias al MySpace una vez más) cambiaste conmigo y yo sin entender nada. Entro a internet para intentar conversar contigo y no respondes. Mencionas algo en tu nick sobre un tal Jaime. Sigo sin entender.
Puedo comprender que estés molesta pero ¿entiendes como me siento yo?

Estoy lejos, no se nada de tí. No se si conocerás a alguien allá, o si de plano decidiste ya no quererme y olvidarme. Es difícil estas aquí, sabiendo que te has ido y que de pronto ya no quieres saber nada de mí tan solo por cosas que ya pasaron hace mucho tiempo. Más difícil es el saber (via email o mensaje de texto) que has pensado dejarme en el olvido y que te despides de mi con un gran hasta nunca. Me cuesta creerlo. Lo considero un golpe bajo y me duele mucho. Creo que por más colérico o molesto que hubiese estado contigo, jamás hubiese esperado a estar tan lejos para decir que quiero borrarte. Me parece malazo y me da a pensar muchas cosas.
Es divertido como todo da vueltas. El otro día me sucedió algo similar a lo que te ha pasado: de pronto me encontré sin querer con algunas cosas malas de hace tiempo. Me di cuenta en ese momento que yo tampoco he podido olvidar del todo esos malos ratos, porque pude sentir la misma rabia que sentí aquellos días cuando todo sucedió. Quizá sea por eso que te entiendo el día de hoy. Lo que hice, al dejar la rabia a un lado, fue preguntarme ¿que me gustaría que ella dijera en este momento? ¿Qué podría hacer ella para que yo deje esos malos recuerdos en el pasado? Y la respuesta fue la siguiente: Decirme que me quieres, que lo pasado no puede destruir nuestro futuro, que somos más fuertes que toda la mierda que hubo, hay y habrá entre nosostros. Y eso eso, precisamente, lo que quisiera decirte ahora.
De veras creo en todo esto que te digo, pero sé que en tu caso las cosas son diferentes. Quizá el decirte todo esto no sea suficiente, quizá ya nada sea suficiente para que dejes de estar así conmigo ¿no crees? Estoy lejos y dolido por tu actitud, justo ahora cuando te encuentras tan lejos. Me siento impotente al no poder hacer nada, quiero hacer mucho y sin embargo, ya no es decisión mía.
Cuando jugábamos con los perros, cuando veíamos los últimos capítulos de tu novela, cuando nos llamábamos por teléfono luego de Two and a Half Men, cuando me quedaba a dormir contigo, y especialmente, cuando te ponías triste, llorabas y yo te cantaba aquella canción de Bon Jovi al oído; yo pensaba que habíamos superado todo. Acompañandote al aeropuerto, pensaba que tu partida iba a ser algo jodido para mí, pero que nos ayudaría a pasar a otra etapa juntos. Etapa ligada estrechamente a aquella pequeña cosa que planeaba decirte a tu regreso. Quizá me equivoqué y todos esos momentos no significaron gran cosa para tí. Quizá el pasado y los malos momentos seguían ahi, latentes, a punto de explotar cualquier día. Lo que jamás imaginé fue que iba a ser precisamente cuando estuvieses lejos.
Aún creo que podemos esforzarnos por permanecer juntos. Estoy dispuesto, como te he dicho muchas veces, a fijarme más y no ser tan tonto, a dejar todas las otras cosas de lado como lo he venido tratando de hacer desde antes que viajes. Y quiero seguir cambiando y que me quieras más y solo estar junto a tí.
De veras quiero todo eso...la casa grande, los viajes, los perros y nuestros niños. Solo espero que, putamadre, no me eches al tacho. Mucho menos a larga distancia.
Te quiero y te extraño. Te lo escribo sabiendo que te va a dar cólera leer todo esto. Te escribo todo esto por una gran razón...
Porque es cierto.
Un beso grande
m.
Hola
Enviado: jueves, 10 de julio de 2008 08:04:13 p.m.
Recién he podido entrar aquí el día de hoy. Supongo que no estás muy pendiente de tu correo esta semana por lo de las vaciones de tu madre. De todos modos quise venir un rato y escribirte ya que son muchos días en los que no he sabido nada de tí.
Pienso que mereces lo mejor del mundo, ser feliz y sentirte querida por aquella persona que logre ganarse tu corazón. Es lo que creo, honestamente, y me gustaría llegar a ser esa persona para tí.
Me siento algo tonto al estar escribiendo lo que siento frente a un monitor, pero te quiero y de veras quisiera que dejaras todo lo malo en el pasado, que miremos adelante ahora que se vienen cosas totalmente nuevas para ambos. Quiero estar ahí para tí cada vez que me necesites ¿entiendes?
Ojalá que no me olvides. Yo estoy aquí esperándote y extrañándote como no tienes idea. No se si esto significará algo para tí, pero así ocurre. Ojalá este tiempo te sirva para pensar no solo en los malos ratos, sino también en lo mucho que te quiero y en las formas, muchas veces ridículas, en las que he tratado de demostrártelo.
En serio tengo muchas ganas de hacerte sentir muy querida a penas vuelvas porque siento que lo mereces. Sorry si algunas veces no he dado todo lo que puedo dar o te he hecho sentir dejada de lado. Quiero verte y decirte algo muy importante, así que trata de no tardarte tanto.
Se que todo esto puede leerse demasiado incoherente. La verdad es que estoy muy ansioso y no puedo escribir con toda la claridad que me gustaría, pero una cosa si es muy cierta: No quiero echar todo por la borda. Creo que hace mucho tiempo y sin darme cuenta, elegí tomar un camino a tu lado y empezé a bosquejar un futuro juntos. Quisiera que no se quede solo en bosquejo, sino que poco a poco vaya haciéndose realidad.
Trata, por favor, de pensar en que te quiero mucho ahora que ten encuentras tan lejos. No me olvides que yo no lo voy a hacer.
P.D. Jamás vi a una perra tan contenta como la tuya, cuando la saqué a pasear hace un par de días. ¿Te has fijado que tan larga es su lengua?
P.D 2 Es cierto, si salgo con Ramiro bastante por estos días. ¿Y a quién le importa lo que yo haga?
P.D 3 Lamento mucho ser tan tonto, pero lo compenso con el cariño tan grande que te tengo. A tí y a tus mejillas.
P.D 4 ¡Saludos a la suegra!
m.
¿Qué fue, Flaca?
Enviado: martes, 22 de julio de 2008 04:37:06 a.m.
Hola princess ¿que tal? Te estuve esperando hoy en el messenger y nada que te conectaste, creo haber estado casi todo el día esperándote pero nada, no te vi entrar.
Lamento no haberte podido llamar hoy, pero no pude conseguir una tarjeta. Lo más seguro es que te llame mañana como a la 1 de aquí, ojalá te encuentre, igual se que leerás esto mañana.
Todo salió tranquilo en el cumple de Tavo, fue una fiestasa. De la facultad solo estábamos Rodo, Kathy, Víctor y yo. Todos te mandan muchos saludos desde acá. Kathy me pidió tu número asi que fácil te llama un día de estos.
Mañana debo ir un toque en la mañana a dejar la compu porque hoy me dió flojera hacerlo. Viniendo de allá te llamaré a casa, ojalá te encuentre y podamos hablar un poco.
Te extraño mucho y espero que te haya gustado mi tarjeta (creo que no fue así porque no respondiste nada) y a ver si un día de estos me sorprendes con un mensaje también.
PD1: No creas que me olvidé de mandarte lo que te prometí al MySpace. Lo que pasa es que aún no acabo.
PD2: Te quiero mucho
PD3: ¿Que fue de las fotos que ibas a mandar?
m.
Claro!
Enviado: martes, 05 de agosto de 2008 03:25:06 p.m.
Hey Love
La tarjeta es: 8456 4576 1250 1349
Para recargar llamas al 778, y si aun tienes tiempo, al 779 y pones la opción 2, así el saldo te va a durar más.
Sin más que decir que te quiero y te espero con ansias, me despido...
Un beso hasta que el sol no brille.
m.
RE:
Enviado: viernes, 13 de noviembre de 2009 09:17:04 a.m.
Hola
Gracias por leerme, es una gran sorpresa.
No te pierdas lo que se viene, se que sin duda lo hallarás interesante.
No botes mis cosas, intentaré recogerlas a la brevedad para que no sigan estorbando.
Cuídate, saludos.
m.












jueves, 29 de octubre de 2009

A Prueba De Balas

Manuel le escribe una carta a una mujer a la que considera una amiga a prueba de balas, y que, cosa curiosa, también parece considerarlo un gran chico. Esto último quizá cambiaría si ella lo conociera un poco más...


Escribo porque estoy ebrio...

Te escribo porque no estoy tan ebrio, o al menos, no estoy mal como el día en que, por mis estupideces, casi arruino nuestra pequeña pero muy significativa amistad. Te escribo porque no he andado nada bien últimamente.

Mi vida ha cambiado de arriba a abajo. Luego de algún tiempo de andar indeciso, depre sin saber bien por qué y muy confundido, he tomado decisiones radicales que han cambiado mi vida -muchas de ellas no para bien- pero al menos las he tomado yo solo. Y día a día asumo las consecuencias de esas pequeñas grandes decisiones.

Ya no estoy trabajando en el programa que te había comentado. Como muchos de mis compañeros, salí pensando encontrar algo mejor. Ando ahora en un programa algo distinto, pero muy parecido en cierto modo. No se aún si fue una buena decisión o no, lo que sé es que extraño mucho a la gente que valía la pena y que espero que me vaya bien en lo que estoy haciendo ahora.

Ya no me gusta vivir solo. Me está costando un poco. Sé que sería harto difícil volver a vivir con mi madre -a pesar que la extraño harto- porque volverían las riñas de siempre. Y ya no me gusta reñir. Creo que me estoy volviendo viejo rápidamente. Algunas tardes me las paso sentado en el sofá viendo fotos. Temo quedarme solo como el tipo de One Hour Photo (¿La viste? Es con Robin Williams, hace de un solitario trabajador de una tienda de fotos que se obsesiona con una familia)

Ya no ando con la novia de siempre. Estuve más de 3 años con ella y, sin mentirte, creo que dejé de ser un niño a su lado (aún trato de descubrir si esto ha sido bueno o no del todo). Hubieron mil separaciones y millones de riñas entre ambos, pero siempre parecíamos volver a encontrarnos porque sentíamos -o al menos, yo lo creía así- que nadie más nos podía entender en el mundo. Si alguno la cagaba, el otro lo olvidaba al tiempo y todo volvía a su curso. La última vez yo la cagué. Entre a una etapa en la que no sabía bien quién era yo, lo que quería. Andaba frustrado, andaba de malas. Es cierto que yo no estaba casado con esta chica, pero de alguna manera me creí el cliché de "en las buenas y en las malas"

Ese fue mi error.

Ella no me dijo nada. Me perdonó como siempre, o al menos, me hizo pensar que las cosas seguían su curso. Pero empezó a distanciarse en silencio, muy sutilmente. He de decir que en estos casos -y solamente en estos casos- sale a flote mi espíritu periodístico. No me costó mucho averiguar que ella había conocido a un nuevo "amigo" justo en esos momentos en que se mostraba tan rara. Hice solito mis conjeturas, até cabos y me hice el huevón, no más. Esperé a que llegara lo peor. A los pocos días me dijo que las cosas no podían seguir por muchos motivos. Motivos que no parecían ser tan trascendentales,o por lo menos, no tan jodida y oportunamente trascendentales antes de que ella conociera a este tipo.

La cagué en ese momento. La cagué porque, a pesar de que sabía lo que se venía, no me hice del todo la idea de que mis sospechas fueran ciertas. Me dolió como la putamadre confirmarlo, te lo juro. No puedo poner en palabras lo horrible de la situación, en gran parte porque toadavía no ando bien del todo. Me cuesta. Se que tú y tu novio comparten una relación sólida y admirable, así que no te puedo pedir que te imagines como te sentirías si hubieses estado en mi lugar. Fue algo muy jodido en verdad. Pero sigo aquí.

Me ha dado por escribir. Le escribí a uno de mis escritores favoritos, y para sorpresa mía, le gustó lo que hice y lo publicó en su columna. Fue algo bueno para mí. Como te habrás dado cuenta en el poco tiempo que nos conocemos, soy algo torpe al hablar, algo extraño con mis formas de tratar a las personas. Por eso, desde chico, supe que la mejor forma de comunicarme era escribiendo. Por eso hoy, con un par de vinos encima, te escribo para decirte que sé que eres una gran mujer, sé que eres una gran amiga y me hubiera gustado compartir muchas cosas más contigo, pero igual, sé que estarás ahi por si lo necesito. Y lo agradezco. Cuando a mi madre le detectaron una enfermedad de la que jamás había oído, fueron pocas las personas que estuvieron realmente ahí, o que entendían realmente la magnitud de lo sucedido.

Hoy me toca entenderte. Se que tu tía se va a poner muy bien, y en caso de que en el camino las cosas se pongan algo complicadas -como siempre pasa en este jodido mundo- debes saber que tienes un pata en quién confiar, con quién renegar o con quién destruir la ciudad entera, si es lo que necesitas para aliviar en algo tu dolor.

La aprecio de veras, señorita. Sorry por lo largo de todo esto, pero como usted comprenderá, aproveché al máximo su frase célebre de "cuéntame como estás y exagera"

He exagerado.


PD: Si usted lo autoriza, esta carta será publicada infidentemente.

Un abrazo grande.

M



viernes, 16 de octubre de 2009

Manuel VS Manuel

Manuel ha terminado con su novia. Aún la quiere. Le prometió conseguirle entradas para un concierto de un famoso cantante español, esta vez, sin pedirle nada a cambio. Se siente un poco tonto al hacerlo, ya que sabe que hay altas probabilidades que el chico con el que ella sale ahora la acompañe y pasen una velada excelente gracias a su generosidad. Le preocupa mucho más que la pasen excelente una vez acabado el concierto.

Alma está contenta. Ha olvidado las cosas malas del pasado, y se debe en gran parte a Manuel -no el que era su novio- sino a otro Manuel, que por esas fatídicas coincidencias del destino, se llama igual que el chico con el que compartió grandes partes de su vida. No lo quiere -al menos, no todavía- en parte porque aún lo está conociendo del todo, y en parte -aunque le cuesta admitirlo- porque aún no ha dejado de querer al viejo Manuel del todo. No está segura de si lo dejará de querer algún día, pero si está segura que no quiere estar junto a él.

Manuel está saliendo con Alma. Le gusta y sabe que ella siente lo mismo por él. Cuando la conoció, al tomar un curso de fotografía, le llamó la atención de inmediato. Le pareció una chica increíblemente hermosa e inteligente, extrañamente artística. Decidió hacer lo que, por lo general, hace una persona cuando se da cuenta que le gusta otra, llámese, ir hasta el fondo del asunto. Manuel hace que Alma la pase genial, que piense en él. Luego de conocer a los amigos de Alma y salir algunas veces con ella, logra besarla. Ella le corresponde. Piensa que las cosas deben caer por su propio peso y que el hecho de que se conviertan en pareja y estén juntos es solamente cuestión de tiempo.

Manuel se levanta muy temprano. Hoy por la noche tiene una entrevista de trabajo muy importante en un canal de televisión. Sabe que necesita el empleo, pero también sabe que las probabilidades de que no lo tomen son muy altas. Decide no preocuparse por lo que sucederá en la noche y hace la promesa de no deprimirse si no recibe buenas noticias. Se ilusiona ya que Alma, al parecer en agradecimiento por las entradas, lo invita a almorzar esa misma tarde en su casa. Manuel sabe que no dispondrá de mucho tiempo, pero planea hacer que Alma pase una buena tarde. Al menos para que no se olvide de él en el resto del día. Se cambia, se viste bien, se afeita y se mira al espejo. No luce tan mal. Decide salir y -sin saber bien por qué- decide llevar su skate. El skate lo ha acompañado en ocasiones suficientes como para que Manuel lo considere una especie de amuleto y piensa que algo de suerte no caería mal en aquel momento.

Alma se alista. No está emocionada por ver a Manuel, pero tampoco le desagrada la idea. Ya no se cuestiona si lo quiere ver o no. Ha tenido suficientes complicaciones con el tema como para seguir en eso. Mientras se alista frente al espejo, piensa en que Manuel vendrá con las entradas, mucho tiempo después de lo que le había prometido, y que la pasará bien ese día. Espera que el chico no se haya entusiasmado y haya comprado una entrada más para sumarse al concierto ese día. Odiaría tener que decirle que no nuevamente. Odiaría tener que ver sus ojos inexpresivos una vez más. Se mira al espejo y decide no preocuparse. Va a almorzar, va a recibir los tickets y luego seguirá con su vida. Nada más.

Manuel piensa en sorprender a Alma. Le gusta sorprenderla. Va a ir a buscarla a su casa y la invitará al cine. Tiene muchas ganas de verla, porque no la ve hace algunos días. Más que nada, tiene ganas de estar cerca de ella. No hay buenas películas en cartelera, pero eso no importa. Él se va a encargar de que ella la pase muy bien. Se pone en el supuesto caso de que no esté en casa y duda por un instante sobre si sea una buena idea el hecho de ir sin avisar. Decide ir de todas formas. No tiene nada que perder. Incluso, de todo salir bien, quizá hoy pueda dar un paso más. Aunque sea un paso pequeño. Aunque sea besarla en el cuello.

Antes de llegar a casa de Alma. Manuel se asegura de tener las entradas consigo. Las historias de sus descuidos y olvidos son muchas, no quiere decepcionar a Alma una vez más. Al asegurarse que las tiene bien guardadas, pasa por una florería y le compra margaritas. En los días más felices cuando estaban juntos, a él le gustaba sorprenderla así, con margaritas. Pero eso fue antes de que el comienze a ver fantasmas y recriminarle lleno de paranoia, y antes de que Alma, envenenada por el recuerdo de todos esos malos momentos, le diga que jamás hizo algo bueno por ella. Manuel se pierde por un momento en el pasado, regresa, le paga a la anciana que lo mira muy raro y piensa: "hoy le enseñaré a montar skate"

Alma oye hablar a Manuel mientras almuerzan. Lo mira detenidamente. Le gustó a medias el detalle de las flores. Le cuesta admitir que Manuel aún pueda hacer cosas lindas por ella. No quiere que eso suceda porque ahora sale con el otro Manuel, y es mucho más guapo y la trata mucho mejor que el que tiene al frente y que la sigue mirando con cariño. Piensa que este Manuel solo la quiere de vuelta porque no la tiene, porque sabe que la ha perdido, o porque simplemente desea su cuerpo. Ella, secretamente, también siente deseos por Manuel todavía. Se encuentra metida en su cabeza y no se da cuenta cuando Manuel la toma de la mano y le dice para salir afuera con el skate. Ella sonríe y accede. Mira distinto a Manuel, pero él no se da cuenta.

Manuel dobla la calle y cruza un semáforo que acaba de cambiar a verde. Un chofer le grita por la ventana y acelera, se pierde en el tránsito. Manuel voltea, quiere gritarle "cabrón" pero no lo hace. Antes de salir ha chequeado la cartelera y ya sabe que película verán esa tarde. También piensa en la fiesta a la que irán juntos el 31 de Octubre por Halloween. Es el día que él ha elegido para declarársele a Alma y está segurísimo de que ella dirá que si. Así sea muy pronto -como ella se lo ha dicho- el sabe que todo depende de la situación y de hacer los movimientos correctos. Nada lo va a parar ahora. Nada que no sea lo que ve al doblar la calle. Alma está sobre un skate, riéndose, y él ya reconoció al que la acompaña.

Manuel piensa "¿Ese no es el hijo de puta de su ex?"

Alma piensa "Si me caigo, Manuel se jode conmigo para siempre"

Manuel piensa "Que linda luce, ojalá retrocediera el tiempo, por lo menos todavía la hago reír"






Manuel oyó claramente preguntar a Manuel "¿Y este imbécil que hace aquí?" Se sorprendió mucho de esto porque consideraba a Manuel un tipo de lo más inofensivo, un tipo delicado, pero se sorprendió mucho más de haberle respondido "brother ¿Hay algún problema?" en lugar de haberle caído a golpes. Eso recién lo hizo 2 segundos después de que Manuel le respondiera otra vez de mala manera. Manuel no oyó bien lo que respondió Manuel, le bastó ver su gesto para lanzarse a golpearlo. Logró dar el primer golpe con éxito. Había oído en algún lugar que la ventaja más grande en una pelea la tenía quien lograba conectar en primera. Pero ya no había tiempo para pensar. Ahi estaban ambos, golpeándose en el suelo. Alma, luego de 5 segundos de no entender bien lo que sucedía, empezó a decirles que ya basta. No concebía la situación que se daba frente a sus ojos. Y ello seguían golpeándose con todo lo que tenían.

Manuel pensó que Manuel era un tipo frágil, que no podía aguantarle siquiera unos minutos, pero ahi estaban ambos de pie todavía. De pronto, Manuel vio claramente venir el puño, pero no vio venir la patada de Manuel. Un puntazo en el estómago que le sacó todo el aire. Para ese momento, ya habían pasado lentamente algunos autos cerca y algunos curiosos ya se habían asomado por sus ventanas. Manuel decidió terminar rápido. Aprovechando que Manuel estaba tirado en la pista, aún sin aire, Manuel se acercó y, con más puntería que fuerza, le pateó la boca. Sangre, una maldición y un grito ahogado de Alma. "Se acabó" pensó Manuel mientras recuperaba sus fuerzas. Ese fue uno de sus grandes errores. El otro más grande fue darle la espalda a Manuel.

Mientras Alma se agarraba la cabeza y se disponía a acercarse al Manuel herido, este se paró, chorreando sangre, salpicó a Alma, y sin saber bien de donde, sacó fuerzas para derribar a Manuel que lo creía rendido. Le encajó 2 golpes secos en la quijada, y mientras seguía perdiendo sangre, alzó su puño una vez más. Estaba hecho un animal herido, un animal sangrante imposible de detener. Todo lo que se vino después fue en cámara lenta. Alzando su puño, confundido por su propia sangre, Manuel alcanzó a mirar a Alma. Ella lo miraba asustada y congelada. Manuel se volvió a mirar a Manuel en el piso, quien mareado, lo miraba fijamente y directo a los ojos. En ese momento tomó la decisión: bajo el puño con toda la fuerza que le quedaba, lo apuntó a la nariz de Manuel, que todavía tendido, dió un grito ahogado. Manuel se paró. Vio que Alma estaba llorando. Ya un par de vecinos habían salido a las puertas. Nadie parecía moverse, todo seguía en cámara lenta. Manuel volteó por última vez a ver como Alma ayudaba a Manuel. Se fue caminando, aún sangrando, pensando en que todo se había ido a la mierda para siempre.

Al llegar a casa, Manuel se duchó. Saliendo de la ducha trató de curarse él mismo y pensó:

"La perdí para siempre, pero al menos, le rompí la cara al muy cabrón. La cagué, así no puedo ir a la entrevista"

Al entrar a casa de Alma, y mientras ella fue a la farmacia a comprar vendas, Manuel le hechó un vistazo a las margaritas que habían sobre el aparador de la sala y pensó:

"La perdió para siempre, me habrá cagado, pero ahora el que va a llorar es él"

Mientras caminaba lentamente rumbo a la farmacia, Alma pensó:

"No creía a Manuel capaz de tanto. Es un animal, está más loco de lo que pensé. Pero si es así ¿Por qué en lo único que pienso es en ir a ver como está?"

lunes, 12 de octubre de 2009

La Cruda Verdad


A Rodrigo:


No es acerca de como te vistes.

No se trata de los sitios a donde vas, o de las discotecas de moda que visitas.

No tiene que ver con cuantos amigos tienes en el Facebook o en MySpace. Ni tiene que ver con lo que ellos comentan de las fotos que cuelgas.

No es acerca de lo que las demás personas piensen de ti. (Incluída tu familia)

No importa si crees en un Dios, en un demonio o en Superman.

No interesa si eres de la U o de Alianza (vamos, sabes que en el fondo eres de uno de los dos y nada más)

No es sobre si te acuestas con un hombre o con una mujer. O con ambos.

No es tampoco sobre cuantas veces has hecho el amor. Ni tampoco si es que jamás lo has hecho.

No es sobre cuanta gente te rodea y quiere salir en la foto contigo cuando todo está ok.

No es acerca de cuanto dinero tienes en la billetera. Ni de cuantas tarjetas de crédito tienes.

No tiene que ver con que teléfono móvil usas.

No es sobre la forma en que ves a las personas. O sobre las veces que las etiquetas sin conocerlas.

No es acerca de si eres racista o prejuicioso.

No es acerca de "proyectar" la imagen de un ganador, de alguien invencible e implacable.

No es acerca de alucinar que tienes poder.

No importa si crees que necesitas sustancias para sentirte bien. O si lo haces de puro vacilón.

No tiene que ver con el hecho de ser más agarrado que otro tipo. O más flaca que tal muchacha (que de seguro vomita, la muy desgraciada)

No importa si siempre te ha ido bien en líneas generales. No importa tampoco si la vida te ha golpeado tantas veces que ya ni te acuerdas (ni te duele)

No es sobre las veces que has ganado (jojolete)

No es sobre las veces que has perdido (que dolor, que dolor, que pena)

Es acerca de conocer las cosas que, indudablemente y sin importar hora, lugar o situación, te hagan sonreír. Si es el tener contacto con alguna persona, adelante. Si se trata de alguna película, canción, fotografía o demás, bien jugado. Si, por esas casualidades de la vida, es la evocación de algún recuerdo, de algo o alguien que ya no está, vas bien y te envidio. Dicen por ahí que las mejores cosas son las que uno lleva por dentro.

Es acerca de no olvidarte jamás del otro lado, de las cosas malas. Mucha gente dirá "no sirve de nada recordar lo sufrido" Gran mierda, "la leche derramada jamás será olvidada". Si te golpearon, si te rendiste, si pasaste dolor o humillaciones, jamás lo olvides. Así te digan amargado, así te tilden de resentido. Son esas miserias -y no tanto los éxitos- los que en verdad nos hacen lo que somos. Y los que nos ayudan a no cometer los mismos errores una y otra vez.

Es acerca de ser como eres. Y no me refiero a tu look. Cuando pase el tiempo-creeme- te vas a reír de las modas en las que caías sin darte cuenta. En el mejor de los casos, habrá mucha gente que también se burle de eso. Así te vistas de negro siempre no vas a ser forzosamente metal. Puede que sea solo una pose. Así te sepas la discografía completa de Rafaella Carrá, no vas a ser forzosamente gay. Puede que solo tengas gustos especiales. Haz, ponte y usa lo que desees, pero no te confundas. No seas solo una imagen. No seas tan superficial.

Es sobre conocerte. Si piensas que te conoces a la perfección, duda un poco. Si piensas que son muchas personas las que te conocen realmente, duda mucho más aún. Tampoco te asustes si eres consciente de que no te conoces todavía. Hay gente que pasa toda la vida en esa búsqueda. Vale la pena. Búscate desesperadamente, trata de hacer un gran esfuerzo por lograrlo, podría ser que la cuestión demore, pero de seguro te dará la paz que ninguna sustancia, religión o faena sexual te podría dar.

Es también sobre saber reír. Y llorar. Nadie dice que tienes que reír cuando te digan por millonésima vez "sonríe para la foto" Si de veras no quieres hacerlo, mándalos al diablo. No finjas una sonrisa nunca, mejor quédate en silencio. Nadie dice que tengas que llorar frente a toda la ciudad. Si lo prefieres, llora solo, pero no te aguantes. No es de hombres, ni de mujeres ni de ningún otro ser aguantarse. No te reprimas. Tampoco cruces la línea. No te burles cuando alguien la pase realmente mal. No hieras con tu sonrisa. Tampoco hagas llorar a drede a nadie, o peor aún, no engañes a nadie llorando sin de veras sentirlo. No manipules con tus lágrimas ni seas cruel.

Es acerca de creer. Si quieres creer en alguna fuerza o ser, en algún cielo o infierno, o quizá en que todo lo bueno o malo que uno hace, da vuelta; cree con toda la fuerza de tu corazón en eso. Pero jamás dejes que te impongan en lo que debes creer. Asi sea la persona que amas la que te dice "creeme que aún te quiero" y bese a otra persona. Asi sea un doctor que te dice que tienes una enfermedad incurable. No dejes que nadie te haga creer en algo que tu no crees. Ten fé, cree ciegamente en alguna idea, en algún Dios, en algún demonio, no importa. Pero busca algo en que creer. Si es posible, cree en tí mismo y nada más.

Es acerca del perdón y de dar gracias. Si no quieres, no tiene que ser con palabras, pero de alguna manera haciendo que se entienda. No tiene nada de malo decir la cagué. Tengo experiencia en ese terreno. Las personas que valen la pena para tí, deberían saber que agradeces, asi sea de una forma muy pequeña, que formen parte de tu vida. Da gracias siempre a quién lo merece, así sientas que es demasiado tarde. No tengas miedo a pedir perdón sincero, así sea al más acérrimo de tus enemigos, en caso te hayas equivocado. Ten miedo, más bien, a no comprender el significado del perdón. Trata de no ser tan soberbio, de no humillar a quién se ha equivocado contigo. Si te cuesta demasiado, escríbele una carta. Si te cuesta muchísimo, que la carta sea anónima. Y si en el fondo, quieres que sufra un poco, que la carta sea en otro idioma.

Es sobre no jugar con sentimientos. Acuéstate y ama a quienes o cuantas personas desees. Así es la vida. Cuando te provoque acostarte con una persona, disfrútalo, y se sincero, dile que solo es porque te provoca. Si accede, adelante. No engañes a nadie, ni digas que quieres de verdad a una persona para que se acueste contigo. Esa persona podría quererte de verdad y podrías dañarla demasiado. Siempre se honesto a la hora de acostarte con alguien, siempre se consciente de si es porque te ha provocado, o si hay sentimientos de por medio. Si estás inseguro y no te defines si es lo uno o lo otro, asegúrate de saber lo que siente la otra persona. Y no apagues la luz.

Es sobre dudar de lo "convencional", de lo que todo el mundo aborrece, o ama ciegamente. No importa que te digan marciano o loser. No importa que te quieran abollar o te lanzen miradas de desprecio. Si piensas que los Beatles son sobrevaloradísimos, te apoyo. Si no te gustan las películas que el mundo recomienda, adelante. No seas oveja. Escucha los consejos y déjate guiar solo por la gente que respetes, en quiénes confíes de verdad. Si puedes, prueba tu mismo primero, y luego recién, oye los consejos o recomendaciones que te lanzen por ahi.

Es acerca de volar un poco. De ir por lo que quieres en verdad, moviendo cielo y tierra por conseguirlo. Ojo, hacerlo no implica que lo lograrás, incluso hay muchas chances de que no lo consigas. Pero no te vas a quedar con la duda. Evita el "hubiera" Alucina y fantasea todo lo que puedas pero no te despegues tanto del piso, a menos que ya hayas aprendido como caer.

Es sobre quererte. Ponte en el peor de los casos: va a haber mucha gente allá afuera que no te va a querer. Hasta puede que la persona que más quieras, no sienta absolutamente nada por tí, o ya rayando la mala fortuna, puede que hasta te odie. Quizá llegues a tener un club de fans algún día, pero lo más probable es que haya muchísima gente que no te aprecie. No sirve uno más. Así te sientas feo e inmundo. Así te hayan abandonado mil veces. Así no te den bola. No importa como pienses que sea tu fortuna, quiérete porque nadie más te va a querer de esa forma.

Es sobre decir adios. No importa si te cuesta mucho, o es muy doloroso, es mejor partir antes de darse cuenta que uno se ha quedado solo. Las personas, situaciones y el dinero (sobretodo, el dinero) no duran para siempre. Si pierdes a alguien querido, incendia el mundo y llora 12 días con sus noches, si es que lo necesitas. Ninguna frase tipo "fue lo mejor para los dos" o la clásica "pero ya descansa en paz" van a ayudarte. Abraza tu dolor todo el tiempo que quieras, pero llegado el momento, aprende a decir adios. Si eres tú el que ha recibido el adios de alguien que querías, trata de encajar el golpe. Si sientes que siempre vas a querer a alguien, nunca le digas adios, asi las circunstancias parezcan obligarte. No le digas adios a alguien que quieres de verdad. O que te quiere de verdad.

Es, por último, sobre vencerte a ti mismo y saber pelear. Hay mucha gente que va a tratar de hacer que bajes la cabeza. Te van a joder. Y la vas a agachar. Y vas a sentir que todo está en contra tuya, que nadie te entiende, y quizá te des por vencido. Y vas a buscar a la gente que sale contigo en todas tus fotos, sonrientes, y te van a mandar a la mierda. Y vas a sentir arcadas, de lo jodido que estás. Y espero que no te veas en la necesidad de tomarte 5 pastillas para dormir porque tienes la cabeza estallando de rabia y ya no aguantas más. Espero que al levantarte luego de un par de días (cagándote de hambre) vayas a buscar a aquella persona que ha visto tus peores miserias, a quién has cagado mil veces y que por alguna razón, no tira la toalla contigo jamás. Si es tu amigo, tienes mucha suerte, y si es la persona que amas, te envidio. Ojalá en ese momento, en el que te sientas más derrotado que nunca, te logres dar cuenta de que sigues ahi. De que no han podido contigo. De que si te ha tocado estar en este lugarcito de mierda, es porque eres más fuerte, y has aguantado de todo. Ojalá te des cuenta de que ya peor no te puede ir y de que, por lógica, se vienen mejores cosas. Si te rendiste una vez, no importa. Si te rendiste un millón de veces, tampoco. Lo que importa es el final. Date cuenta, véncete a ti y a tus problemas y recién ahi podrás vencer a la gente que trataba de aplastarte. No importa si son demonios, dragones, faunos o cualquier cojudez. Yo aún no he podido, pero creo en eso, y creo que voy por buen camino.

Igual, no lo digo yo, lo dice Rocky Balboa*

Life is about how much you can take and keep moving forward

No escribo todo esto para que me creas, o para que pienses lo mismo que yo. Eso me decepcionaría. Escribo para que lo tengas presente, y si en algún momento sientes que esas cosas te están ocurriendo de la misma forma o de un modo parecido, escríbeme. Sabes como encontrarme.

Estaré cerca.



Vive intensamente (así no seas "intenso")


Te quiero.



*Rocky Balboa: Película clásica sobre un boxeador. Y la vida. Si no la hemos visto, he fallado contigo. Búscame y yo pongo las bebidas.

martes, 1 de septiembre de 2009

Lloro

Lloro cuando termino un libro. Lloro cuando veo una película que me emociona sin importarme si al lado, mi chica piensa que debe encontrar a un hombre normal. Lloro a veces cuando no puedo expresar lo que siento, no por falta de coraje o valor, sino porque en verdad no me sale.


Lloro no cuando me siento muy triste, sino, cuando me siento completamente confundido. Y me siento completamente confundido muy seguido. No lloro por soledad, ya que siempre hay gente ahi, a pesar de lo malo o tonto que uno pueda ser. Lloro porque justo la persona que quiero anda lejos, porque se ha borrado. Lloro porque en el fondo se que yo alejé a aquella persona. Lloro porque los errores son difíciles (imposibles) de deshacer.


Lloro cuando mi madre me cuenta a través del teléfono y a varios kilómetros de la ciudad, que tiene una enfermedad que se puede complicar si no la operan a tiempo. Ella se hace la fuerte, me dice que tiene plena confianza en los doctores, logra calmarme y piensa que no me doy cuenta de lo que hace. Al colgar, ella también llora.


Lloro cuando mi chica miente y me dice que se alejará porque las cosas no andan bien. Lloro porque ya me enteré que hay un nuevo chico que le agrada, y porque ella no tiene la confianza para decirmelo de frente (quizá porque piensa que me pondré a llorar) Lloro; y me río un poco también, cuando recuerdo que yo fui el que los presentó.


Lloro porque casi todo el mundo etiqueta a las personas. Porque mi jefe, mis amigos, la chica que quiero y la familia que tengo, me han puesto, todos ellos, diversos tipos de etiquetas no necesariamente certeras. No los culpo: me cuesta abrirme del todo y dejarme conocer sin utilizar sustancias. El hecho de ser tan cerrado me ha costado muchas cosas, y obviamente, también me ha hecho lloriquear como un crío.



Lloro por los amigos que perdí, pero mucho más, por los que andan cerca y lejos a la vez. Es duro darse cuenta que uno ha sido demasiado terco y que los amigos -por más buenos que sean- también saben darse por vencidos. Lloro a dúo, cuando alguien que quiero, sufre. Soy torpe con las palabras. Es mi forma de decir "me importa"



Lloro al recordar lo cobarde que fui al no querer ser papá. Lloro al pensar también en lo que hubiese sucedido si es que llegaba a serlo y se que es algo que jamás podré olvidar. Aprendí que llorar no es nada malo, y también que muchas veces, la vida no alcanza para decir lo siento.



Lloro cuando no puedo recordar rostros y cosas importantes que pasaron en mi vida. LLoro, con mucha más pasión, cuando no puedo olvidar las cosas malas del pasado. Lloro cuando no me aguanto a mi mismo, cuando no logro recordar donde puse algún billete de 50 soles, cuando me callo lo que debo gritar, cuando bebo en exceso y oigo a Nino Bravo. Cuando la U pierde alguna final no lloro, mas bien, gimoteo con mucho dolor.



Eso si, después de llorar, trato siempre de escribir.





martes, 21 de julio de 2009

¿Quién soy?

Mi mejor amiga piensa que soy una hormona andante. Me ha calificado de forma tan creativa porque piensa que quiero relaciones carnales con muchas mujeres al mismo tiempo. Así de crudo. La realidad es que me hago el gracioso para pasar un buen momento, tan solo para hacer que ella ría un poco. Las chicas en cuestión me resultan agradables a la vista, pero no llego a tener nada con ellas. Mi amiga no se entera de esto, o quizá se entera a medias, lo cierto es que nada de eso le importa. Para ella yo sigo siendo un muchacho calenturiento. ¿Quién soy para discutir lo contrario?

Los chicos del barrio piensan que soy un muchacho loco y adinerado hasta cierto punto. Saben que trabajo en la tele y que siempre estoy dispuesto a hacer una chancha más para comprar cerveza. Se divierten cuando tomo en exceso y hablo huevadas sin un sentido lógico. Ellos creen que lo tengo todo porque vivo solo en un depa, paro todo el día con famosas y gano harto billete. Así como suena, incluso yo me lo creería también.

La chica que comparte la oficina conmigo piensa que soy el rey de los machistas. Le digo -cuando se pone en extremo feminista- que el hombre es la máxima creación de todo el universo. Cuando falla, o no consigue algún cliente, le digo que no se preocupe porque es mujer y yo solucionaré el problema como macho que soy. Reniega, a más no poder, cuando le digo que los cantantes de cumbia y de salsa que ella considera cueros son más bien unas locas de aquellas. Me odia y me dice que jamás podré conservar una mujer a mi lado. Tal vez esté en lo cierto.

Mis vecinos piensan que soy gay. Tremenda y orgullosamente gay. Yo también lo pensaría si viera salir todos los sábados por la mañana al buen Gordo del departamento de ese muchachito que es callado, muy educado, y que vive solo con su gata. Lo que jamás les perdonaré a ese dúo impresentable -conformado por el bodeguero cristiano de la esquina y el viejo canoso parlanchín- es haberle dicho a mi madre que ponga orden en mi hogar. Fue como decirle a un ebrio que le caerían bien unas cervecitas, know what I mean? Como parece agradarles el crear ficciones, les recomiendo que lean mi novela, en donde revelaré las aventurillas que alguna vez tuve con la hija de uno y las escapadas al Valetodo del otro. Bitches!

A su vez, mi querido amigo El Gordo piensa que me vuelto un ebrio empedernido y que debo parar un poco con la bebida. Esto porque últimamente mi memoria se ha visto afectada y he olvidado compromisos importantes. El Gordo tiene razón, y nada me da derecho de plantarlo rumbo al cine a ver alguna película de acción o -por qué no- una comedia romántica. He decidido de forma inmediata enmendar mi falta invitándole un par de cervezas bien frías que él ha tenido a bien no rechazar.



La gente por la calle piensa, a juzgar por mis aretes en el rostro y las capuchas que me cubren, que soy un tipo de cuidado. Uno de esos pillos que están dispuestos a matar o morir por un par de centavos y que no le tienen miedo ni a Dios mismo. Un raterillo de mierda, en buen cristiano. Me resbala -honestamente- si alguna señora me ve pasar y se aferra caleta nomás a su cartera. No me afecta. Lo que me revienta las partes nobles es tener que ir a Metro y parar porque he pasado por el detector de la puerta y ha hecho bip-bip. Y luego tener que enseñar mi ticket de compra, mientras las miradas de reprobación de señoras de la cuarta edad caen sobre mí. A la próxima que esto ocurra, señores de Hipermercados Metro, huiré sin importarme nada. A ver si me atrapan, cabrones. Y si me atrapan ni se atrevan a tocarme, que yo no me he llevado nada, oiga usted.

Mi familia piensa que soy un tipo que para en otro estado mental, muy distante y lejano. Serio al extremo. Mi padre me considera el más callado de sus hijos. Mi madre alguna vez pensó que era satánico por mi ropa y por oír a Marilyn Manson. Mis hermanos se ríen de mi aire distraído y de mis maneras, en general. Yo me río de ellos también, sobretodo del hecho de que seamos tan distintos y de que nos queramos tanto. Quizá en el fondo somos más parecidos de lo que creemos.

Mi ex novia piensa que soy un cabrón insufrible, un tipo inestable e inseguro que le mentía cuando le hablaba de un futuro juntos. Yo creía que podíamos tener ese futuro realmente, pero luego aprendí que el futuro no existe. Ella me ha excluído de sus planes, y también de su memoria al parecer, pero sé que aún sueña con encontrar a su Mark Darcy. Lástima que yo terminé siendo -más bien- una mala copia de Jerry Maguire.

La chica que quiero que sea mi chica piensa que soy un tipo extraño. Todo porque cuando salimos con el grupo, me aislo de la nada. Se ha fijado -porque es lista- que la pila se me baja sin explicación, que se me acaba la gasolina. Ha aprendido a preveer estos estados y hace intentos por sacarme de ahí. Y yo la quiero. Me ha dicho que soy raro a quemaropa, y me ha llamado quemado incontables veces también. Quizá no lo haría tan a menudo si recordara la respuesta que me dio cuando le pregunté -cuando recién nos conocimos- qué clase de chicos le gustaban: "me afanan los quemados". That's what she said.

Me atrevería a decir -por sus miradas y por infidencias que llegan a mis oídos de vez en cuando- que la gran masa que conforma esa gente que conoces en el trabajo, instituto, bar, y demás -sin realmente conocerlos- piensa que soy simplemente un hijo de puta, arrogante y un pelotudo posero del montón. Sería entonces correcto llegar a la conclusión que democráticamente vengo a serlo. Y también sería justo decir que hay un grupo de ellos que piensa que soy el mismo pelotudo, pero un buen muchacho a fin de cuentas. Me atrevería a decir que este grupo es la minoría (incluso creo que mi propia opinión va con lo expresado por el primer grupo)

Lo que yo pienso es que todos ellos tienen razón, y no me atrevo a discutir con nadie.




m12