Habiendo gastado casi todos sus ahorros en conciertos, fiestas y comida (para él y su gata) Manuel se ve obligado a pensar en conseguir un empleo nuevamente. Su último empleo fue en un programa de televisión que llegó a su fin luego de un par de temporadas exitosas. Manuel pensó haber juntado suficiente dinero para estar tranquilo por buen tiempo. Se equivocó. Ahora tenía que enmendar ese error de cálculo de alguna forma. De cualquier forma.
Haciendo lo que suele hacer cuando no sabe que hacer, se anima a mandarle un correo a su escritor favorito, quien a su vez es un famoso conductor de televisión. Probablemente debido a lo apretado de su agenda, al calor infernal que hacía en la ciudad por esos días(1), o a las toneladas de correos similares al de Manuel que le llegaban a diario; el escritor famoso no responde el correo de Manuel.

Como todas las cosas importantes en la vida, o al menos, en la vida de Manuel, la respuesta sobre que hacer llegó de casualidad. Y por messenger. En una conversación con un viejo amigo y mientras oía The Pixies, Manuel recibió la propuesta. Y no le desagradaba del todo. Obvio que al inicio lo tomó por sorpresa y estuvo dudoso, a punto de declinar. Aunque muchas otras alternativas no le quedaban. Podía aguardar a que se cumpla la promesa de su antigua jefa de que de todas formas iban a darle empleo otra vez, podía intentar hacerse actor, malabarista, incluso stripper(2) de ser necesario (¿Qué era desnudarse un par de horas y bailar con tal de seguir durmiendo 10 horas diarias?) Él, que era oportunista por naturaleza, sabía que le convenía intentarlo.
La propuesta era simple: iniciar un blog y postear crónicas de actualidad y relatos cortos sobre cualquier tema. Si era sobre temas de moda, sexo o cumbia, mejor aún. Manuel pasó años criticando a los bloggers y comparándolos a las chicas que usan ropa cortísima en discotecas, desesperadas por atención. Le resultaba gracioso ahora, después de tanto tiempo, verse seducido por darle un intento a escribir y mantener un blog.
Sin saber sobre ortografía, puntuación, manejo de tiempos, figuras, construcción de personajes y un larguísimo etcétera, Manuel empezó con un blog que actualizaba una vez a las quinientas y que, peligrosamente, revelaba muchos aspectos privados de su vida, pero a la larga, sabía que no existía gran riesgo en ello debido a una simple, poderosa e invariable razón: nadie lo leía.
(1) El calor infernal embrutece, cansa y puede motivar intensas ganas de cometer crímenes de toda naturaleza. Está científicamente probado.
(2) Manuel se presentó a un lugar y pasó una prueba para ser stripper. Jamás lo llamaron. Teme que publiquen sus fotos en Cholotube.
No hay comentarios:
Publicar un comentario