jueves, 29 de octubre de 2009

A Prueba De Balas

Manuel le escribe una carta a una mujer a la que considera una amiga a prueba de balas, y que, cosa curiosa, también parece considerarlo un gran chico. Esto último quizá cambiaría si ella lo conociera un poco más...


Escribo porque estoy ebrio...

Te escribo porque no estoy tan ebrio, o al menos, no estoy mal como el día en que, por mis estupideces, casi arruino nuestra pequeña pero muy significativa amistad. Te escribo porque no he andado nada bien últimamente.

Mi vida ha cambiado de arriba a abajo. Luego de algún tiempo de andar indeciso, depre sin saber bien por qué y muy confundido, he tomado decisiones radicales que han cambiado mi vida -muchas de ellas no para bien- pero al menos las he tomado yo solo. Y día a día asumo las consecuencias de esas pequeñas grandes decisiones.

Ya no estoy trabajando en el programa que te había comentado. Como muchos de mis compañeros, salí pensando encontrar algo mejor. Ando ahora en un programa algo distinto, pero muy parecido en cierto modo. No se aún si fue una buena decisión o no, lo que sé es que extraño mucho a la gente que valía la pena y que espero que me vaya bien en lo que estoy haciendo ahora.

Ya no me gusta vivir solo. Me está costando un poco. Sé que sería harto difícil volver a vivir con mi madre -a pesar que la extraño harto- porque volverían las riñas de siempre. Y ya no me gusta reñir. Creo que me estoy volviendo viejo rápidamente. Algunas tardes me las paso sentado en el sofá viendo fotos. Temo quedarme solo como el tipo de One Hour Photo (¿La viste? Es con Robin Williams, hace de un solitario trabajador de una tienda de fotos que se obsesiona con una familia)

Ya no ando con la novia de siempre. Estuve más de 3 años con ella y, sin mentirte, creo que dejé de ser un niño a su lado (aún trato de descubrir si esto ha sido bueno o no del todo). Hubieron mil separaciones y millones de riñas entre ambos, pero siempre parecíamos volver a encontrarnos porque sentíamos -o al menos, yo lo creía así- que nadie más nos podía entender en el mundo. Si alguno la cagaba, el otro lo olvidaba al tiempo y todo volvía a su curso. La última vez yo la cagué. Entre a una etapa en la que no sabía bien quién era yo, lo que quería. Andaba frustrado, andaba de malas. Es cierto que yo no estaba casado con esta chica, pero de alguna manera me creí el cliché de "en las buenas y en las malas"

Ese fue mi error.

Ella no me dijo nada. Me perdonó como siempre, o al menos, me hizo pensar que las cosas seguían su curso. Pero empezó a distanciarse en silencio, muy sutilmente. He de decir que en estos casos -y solamente en estos casos- sale a flote mi espíritu periodístico. No me costó mucho averiguar que ella había conocido a un nuevo "amigo" justo en esos momentos en que se mostraba tan rara. Hice solito mis conjeturas, até cabos y me hice el huevón, no más. Esperé a que llegara lo peor. A los pocos días me dijo que las cosas no podían seguir por muchos motivos. Motivos que no parecían ser tan trascendentales,o por lo menos, no tan jodida y oportunamente trascendentales antes de que ella conociera a este tipo.

La cagué en ese momento. La cagué porque, a pesar de que sabía lo que se venía, no me hice del todo la idea de que mis sospechas fueran ciertas. Me dolió como la putamadre confirmarlo, te lo juro. No puedo poner en palabras lo horrible de la situación, en gran parte porque toadavía no ando bien del todo. Me cuesta. Se que tú y tu novio comparten una relación sólida y admirable, así que no te puedo pedir que te imagines como te sentirías si hubieses estado en mi lugar. Fue algo muy jodido en verdad. Pero sigo aquí.

Me ha dado por escribir. Le escribí a uno de mis escritores favoritos, y para sorpresa mía, le gustó lo que hice y lo publicó en su columna. Fue algo bueno para mí. Como te habrás dado cuenta en el poco tiempo que nos conocemos, soy algo torpe al hablar, algo extraño con mis formas de tratar a las personas. Por eso, desde chico, supe que la mejor forma de comunicarme era escribiendo. Por eso hoy, con un par de vinos encima, te escribo para decirte que sé que eres una gran mujer, sé que eres una gran amiga y me hubiera gustado compartir muchas cosas más contigo, pero igual, sé que estarás ahi por si lo necesito. Y lo agradezco. Cuando a mi madre le detectaron una enfermedad de la que jamás había oído, fueron pocas las personas que estuvieron realmente ahí, o que entendían realmente la magnitud de lo sucedido.

Hoy me toca entenderte. Se que tu tía se va a poner muy bien, y en caso de que en el camino las cosas se pongan algo complicadas -como siempre pasa en este jodido mundo- debes saber que tienes un pata en quién confiar, con quién renegar o con quién destruir la ciudad entera, si es lo que necesitas para aliviar en algo tu dolor.

La aprecio de veras, señorita. Sorry por lo largo de todo esto, pero como usted comprenderá, aproveché al máximo su frase célebre de "cuéntame como estás y exagera"

He exagerado.


PD: Si usted lo autoriza, esta carta será publicada infidentemente.

Un abrazo grande.

M



viernes, 16 de octubre de 2009

Manuel VS Manuel

Manuel ha terminado con su novia. Aún la quiere. Le prometió conseguirle entradas para un concierto de un famoso cantante español, esta vez, sin pedirle nada a cambio. Se siente un poco tonto al hacerlo, ya que sabe que hay altas probabilidades que el chico con el que ella sale ahora la acompañe y pasen una velada excelente gracias a su generosidad. Le preocupa mucho más que la pasen excelente una vez acabado el concierto.

Alma está contenta. Ha olvidado las cosas malas del pasado, y se debe en gran parte a Manuel -no el que era su novio- sino a otro Manuel, que por esas fatídicas coincidencias del destino, se llama igual que el chico con el que compartió grandes partes de su vida. No lo quiere -al menos, no todavía- en parte porque aún lo está conociendo del todo, y en parte -aunque le cuesta admitirlo- porque aún no ha dejado de querer al viejo Manuel del todo. No está segura de si lo dejará de querer algún día, pero si está segura que no quiere estar junto a él.

Manuel está saliendo con Alma. Le gusta y sabe que ella siente lo mismo por él. Cuando la conoció, al tomar un curso de fotografía, le llamó la atención de inmediato. Le pareció una chica increíblemente hermosa e inteligente, extrañamente artística. Decidió hacer lo que, por lo general, hace una persona cuando se da cuenta que le gusta otra, llámese, ir hasta el fondo del asunto. Manuel hace que Alma la pase genial, que piense en él. Luego de conocer a los amigos de Alma y salir algunas veces con ella, logra besarla. Ella le corresponde. Piensa que las cosas deben caer por su propio peso y que el hecho de que se conviertan en pareja y estén juntos es solamente cuestión de tiempo.

Manuel se levanta muy temprano. Hoy por la noche tiene una entrevista de trabajo muy importante en un canal de televisión. Sabe que necesita el empleo, pero también sabe que las probabilidades de que no lo tomen son muy altas. Decide no preocuparse por lo que sucederá en la noche y hace la promesa de no deprimirse si no recibe buenas noticias. Se ilusiona ya que Alma, al parecer en agradecimiento por las entradas, lo invita a almorzar esa misma tarde en su casa. Manuel sabe que no dispondrá de mucho tiempo, pero planea hacer que Alma pase una buena tarde. Al menos para que no se olvide de él en el resto del día. Se cambia, se viste bien, se afeita y se mira al espejo. No luce tan mal. Decide salir y -sin saber bien por qué- decide llevar su skate. El skate lo ha acompañado en ocasiones suficientes como para que Manuel lo considere una especie de amuleto y piensa que algo de suerte no caería mal en aquel momento.

Alma se alista. No está emocionada por ver a Manuel, pero tampoco le desagrada la idea. Ya no se cuestiona si lo quiere ver o no. Ha tenido suficientes complicaciones con el tema como para seguir en eso. Mientras se alista frente al espejo, piensa en que Manuel vendrá con las entradas, mucho tiempo después de lo que le había prometido, y que la pasará bien ese día. Espera que el chico no se haya entusiasmado y haya comprado una entrada más para sumarse al concierto ese día. Odiaría tener que decirle que no nuevamente. Odiaría tener que ver sus ojos inexpresivos una vez más. Se mira al espejo y decide no preocuparse. Va a almorzar, va a recibir los tickets y luego seguirá con su vida. Nada más.

Manuel piensa en sorprender a Alma. Le gusta sorprenderla. Va a ir a buscarla a su casa y la invitará al cine. Tiene muchas ganas de verla, porque no la ve hace algunos días. Más que nada, tiene ganas de estar cerca de ella. No hay buenas películas en cartelera, pero eso no importa. Él se va a encargar de que ella la pase muy bien. Se pone en el supuesto caso de que no esté en casa y duda por un instante sobre si sea una buena idea el hecho de ir sin avisar. Decide ir de todas formas. No tiene nada que perder. Incluso, de todo salir bien, quizá hoy pueda dar un paso más. Aunque sea un paso pequeño. Aunque sea besarla en el cuello.

Antes de llegar a casa de Alma. Manuel se asegura de tener las entradas consigo. Las historias de sus descuidos y olvidos son muchas, no quiere decepcionar a Alma una vez más. Al asegurarse que las tiene bien guardadas, pasa por una florería y le compra margaritas. En los días más felices cuando estaban juntos, a él le gustaba sorprenderla así, con margaritas. Pero eso fue antes de que el comienze a ver fantasmas y recriminarle lleno de paranoia, y antes de que Alma, envenenada por el recuerdo de todos esos malos momentos, le diga que jamás hizo algo bueno por ella. Manuel se pierde por un momento en el pasado, regresa, le paga a la anciana que lo mira muy raro y piensa: "hoy le enseñaré a montar skate"

Alma oye hablar a Manuel mientras almuerzan. Lo mira detenidamente. Le gustó a medias el detalle de las flores. Le cuesta admitir que Manuel aún pueda hacer cosas lindas por ella. No quiere que eso suceda porque ahora sale con el otro Manuel, y es mucho más guapo y la trata mucho mejor que el que tiene al frente y que la sigue mirando con cariño. Piensa que este Manuel solo la quiere de vuelta porque no la tiene, porque sabe que la ha perdido, o porque simplemente desea su cuerpo. Ella, secretamente, también siente deseos por Manuel todavía. Se encuentra metida en su cabeza y no se da cuenta cuando Manuel la toma de la mano y le dice para salir afuera con el skate. Ella sonríe y accede. Mira distinto a Manuel, pero él no se da cuenta.

Manuel dobla la calle y cruza un semáforo que acaba de cambiar a verde. Un chofer le grita por la ventana y acelera, se pierde en el tránsito. Manuel voltea, quiere gritarle "cabrón" pero no lo hace. Antes de salir ha chequeado la cartelera y ya sabe que película verán esa tarde. También piensa en la fiesta a la que irán juntos el 31 de Octubre por Halloween. Es el día que él ha elegido para declarársele a Alma y está segurísimo de que ella dirá que si. Así sea muy pronto -como ella se lo ha dicho- el sabe que todo depende de la situación y de hacer los movimientos correctos. Nada lo va a parar ahora. Nada que no sea lo que ve al doblar la calle. Alma está sobre un skate, riéndose, y él ya reconoció al que la acompaña.

Manuel piensa "¿Ese no es el hijo de puta de su ex?"

Alma piensa "Si me caigo, Manuel se jode conmigo para siempre"

Manuel piensa "Que linda luce, ojalá retrocediera el tiempo, por lo menos todavía la hago reír"






Manuel oyó claramente preguntar a Manuel "¿Y este imbécil que hace aquí?" Se sorprendió mucho de esto porque consideraba a Manuel un tipo de lo más inofensivo, un tipo delicado, pero se sorprendió mucho más de haberle respondido "brother ¿Hay algún problema?" en lugar de haberle caído a golpes. Eso recién lo hizo 2 segundos después de que Manuel le respondiera otra vez de mala manera. Manuel no oyó bien lo que respondió Manuel, le bastó ver su gesto para lanzarse a golpearlo. Logró dar el primer golpe con éxito. Había oído en algún lugar que la ventaja más grande en una pelea la tenía quien lograba conectar en primera. Pero ya no había tiempo para pensar. Ahi estaban ambos, golpeándose en el suelo. Alma, luego de 5 segundos de no entender bien lo que sucedía, empezó a decirles que ya basta. No concebía la situación que se daba frente a sus ojos. Y ello seguían golpeándose con todo lo que tenían.

Manuel pensó que Manuel era un tipo frágil, que no podía aguantarle siquiera unos minutos, pero ahi estaban ambos de pie todavía. De pronto, Manuel vio claramente venir el puño, pero no vio venir la patada de Manuel. Un puntazo en el estómago que le sacó todo el aire. Para ese momento, ya habían pasado lentamente algunos autos cerca y algunos curiosos ya se habían asomado por sus ventanas. Manuel decidió terminar rápido. Aprovechando que Manuel estaba tirado en la pista, aún sin aire, Manuel se acercó y, con más puntería que fuerza, le pateó la boca. Sangre, una maldición y un grito ahogado de Alma. "Se acabó" pensó Manuel mientras recuperaba sus fuerzas. Ese fue uno de sus grandes errores. El otro más grande fue darle la espalda a Manuel.

Mientras Alma se agarraba la cabeza y se disponía a acercarse al Manuel herido, este se paró, chorreando sangre, salpicó a Alma, y sin saber bien de donde, sacó fuerzas para derribar a Manuel que lo creía rendido. Le encajó 2 golpes secos en la quijada, y mientras seguía perdiendo sangre, alzó su puño una vez más. Estaba hecho un animal herido, un animal sangrante imposible de detener. Todo lo que se vino después fue en cámara lenta. Alzando su puño, confundido por su propia sangre, Manuel alcanzó a mirar a Alma. Ella lo miraba asustada y congelada. Manuel se volvió a mirar a Manuel en el piso, quien mareado, lo miraba fijamente y directo a los ojos. En ese momento tomó la decisión: bajo el puño con toda la fuerza que le quedaba, lo apuntó a la nariz de Manuel, que todavía tendido, dió un grito ahogado. Manuel se paró. Vio que Alma estaba llorando. Ya un par de vecinos habían salido a las puertas. Nadie parecía moverse, todo seguía en cámara lenta. Manuel volteó por última vez a ver como Alma ayudaba a Manuel. Se fue caminando, aún sangrando, pensando en que todo se había ido a la mierda para siempre.

Al llegar a casa, Manuel se duchó. Saliendo de la ducha trató de curarse él mismo y pensó:

"La perdí para siempre, pero al menos, le rompí la cara al muy cabrón. La cagué, así no puedo ir a la entrevista"

Al entrar a casa de Alma, y mientras ella fue a la farmacia a comprar vendas, Manuel le hechó un vistazo a las margaritas que habían sobre el aparador de la sala y pensó:

"La perdió para siempre, me habrá cagado, pero ahora el que va a llorar es él"

Mientras caminaba lentamente rumbo a la farmacia, Alma pensó:

"No creía a Manuel capaz de tanto. Es un animal, está más loco de lo que pensé. Pero si es así ¿Por qué en lo único que pienso es en ir a ver como está?"

lunes, 12 de octubre de 2009

La Cruda Verdad


A Rodrigo:


No es acerca de como te vistes.

No se trata de los sitios a donde vas, o de las discotecas de moda que visitas.

No tiene que ver con cuantos amigos tienes en el Facebook o en MySpace. Ni tiene que ver con lo que ellos comentan de las fotos que cuelgas.

No es acerca de lo que las demás personas piensen de ti. (Incluída tu familia)

No importa si crees en un Dios, en un demonio o en Superman.

No interesa si eres de la U o de Alianza (vamos, sabes que en el fondo eres de uno de los dos y nada más)

No es sobre si te acuestas con un hombre o con una mujer. O con ambos.

No es tampoco sobre cuantas veces has hecho el amor. Ni tampoco si es que jamás lo has hecho.

No es sobre cuanta gente te rodea y quiere salir en la foto contigo cuando todo está ok.

No es acerca de cuanto dinero tienes en la billetera. Ni de cuantas tarjetas de crédito tienes.

No tiene que ver con que teléfono móvil usas.

No es sobre la forma en que ves a las personas. O sobre las veces que las etiquetas sin conocerlas.

No es acerca de si eres racista o prejuicioso.

No es acerca de "proyectar" la imagen de un ganador, de alguien invencible e implacable.

No es acerca de alucinar que tienes poder.

No importa si crees que necesitas sustancias para sentirte bien. O si lo haces de puro vacilón.

No tiene que ver con el hecho de ser más agarrado que otro tipo. O más flaca que tal muchacha (que de seguro vomita, la muy desgraciada)

No importa si siempre te ha ido bien en líneas generales. No importa tampoco si la vida te ha golpeado tantas veces que ya ni te acuerdas (ni te duele)

No es sobre las veces que has ganado (jojolete)

No es sobre las veces que has perdido (que dolor, que dolor, que pena)

Es acerca de conocer las cosas que, indudablemente y sin importar hora, lugar o situación, te hagan sonreír. Si es el tener contacto con alguna persona, adelante. Si se trata de alguna película, canción, fotografía o demás, bien jugado. Si, por esas casualidades de la vida, es la evocación de algún recuerdo, de algo o alguien que ya no está, vas bien y te envidio. Dicen por ahí que las mejores cosas son las que uno lleva por dentro.

Es acerca de no olvidarte jamás del otro lado, de las cosas malas. Mucha gente dirá "no sirve de nada recordar lo sufrido" Gran mierda, "la leche derramada jamás será olvidada". Si te golpearon, si te rendiste, si pasaste dolor o humillaciones, jamás lo olvides. Así te digan amargado, así te tilden de resentido. Son esas miserias -y no tanto los éxitos- los que en verdad nos hacen lo que somos. Y los que nos ayudan a no cometer los mismos errores una y otra vez.

Es acerca de ser como eres. Y no me refiero a tu look. Cuando pase el tiempo-creeme- te vas a reír de las modas en las que caías sin darte cuenta. En el mejor de los casos, habrá mucha gente que también se burle de eso. Así te vistas de negro siempre no vas a ser forzosamente metal. Puede que sea solo una pose. Así te sepas la discografía completa de Rafaella Carrá, no vas a ser forzosamente gay. Puede que solo tengas gustos especiales. Haz, ponte y usa lo que desees, pero no te confundas. No seas solo una imagen. No seas tan superficial.

Es sobre conocerte. Si piensas que te conoces a la perfección, duda un poco. Si piensas que son muchas personas las que te conocen realmente, duda mucho más aún. Tampoco te asustes si eres consciente de que no te conoces todavía. Hay gente que pasa toda la vida en esa búsqueda. Vale la pena. Búscate desesperadamente, trata de hacer un gran esfuerzo por lograrlo, podría ser que la cuestión demore, pero de seguro te dará la paz que ninguna sustancia, religión o faena sexual te podría dar.

Es también sobre saber reír. Y llorar. Nadie dice que tienes que reír cuando te digan por millonésima vez "sonríe para la foto" Si de veras no quieres hacerlo, mándalos al diablo. No finjas una sonrisa nunca, mejor quédate en silencio. Nadie dice que tengas que llorar frente a toda la ciudad. Si lo prefieres, llora solo, pero no te aguantes. No es de hombres, ni de mujeres ni de ningún otro ser aguantarse. No te reprimas. Tampoco cruces la línea. No te burles cuando alguien la pase realmente mal. No hieras con tu sonrisa. Tampoco hagas llorar a drede a nadie, o peor aún, no engañes a nadie llorando sin de veras sentirlo. No manipules con tus lágrimas ni seas cruel.

Es acerca de creer. Si quieres creer en alguna fuerza o ser, en algún cielo o infierno, o quizá en que todo lo bueno o malo que uno hace, da vuelta; cree con toda la fuerza de tu corazón en eso. Pero jamás dejes que te impongan en lo que debes creer. Asi sea la persona que amas la que te dice "creeme que aún te quiero" y bese a otra persona. Asi sea un doctor que te dice que tienes una enfermedad incurable. No dejes que nadie te haga creer en algo que tu no crees. Ten fé, cree ciegamente en alguna idea, en algún Dios, en algún demonio, no importa. Pero busca algo en que creer. Si es posible, cree en tí mismo y nada más.

Es acerca del perdón y de dar gracias. Si no quieres, no tiene que ser con palabras, pero de alguna manera haciendo que se entienda. No tiene nada de malo decir la cagué. Tengo experiencia en ese terreno. Las personas que valen la pena para tí, deberían saber que agradeces, asi sea de una forma muy pequeña, que formen parte de tu vida. Da gracias siempre a quién lo merece, así sientas que es demasiado tarde. No tengas miedo a pedir perdón sincero, así sea al más acérrimo de tus enemigos, en caso te hayas equivocado. Ten miedo, más bien, a no comprender el significado del perdón. Trata de no ser tan soberbio, de no humillar a quién se ha equivocado contigo. Si te cuesta demasiado, escríbele una carta. Si te cuesta muchísimo, que la carta sea anónima. Y si en el fondo, quieres que sufra un poco, que la carta sea en otro idioma.

Es sobre no jugar con sentimientos. Acuéstate y ama a quienes o cuantas personas desees. Así es la vida. Cuando te provoque acostarte con una persona, disfrútalo, y se sincero, dile que solo es porque te provoca. Si accede, adelante. No engañes a nadie, ni digas que quieres de verdad a una persona para que se acueste contigo. Esa persona podría quererte de verdad y podrías dañarla demasiado. Siempre se honesto a la hora de acostarte con alguien, siempre se consciente de si es porque te ha provocado, o si hay sentimientos de por medio. Si estás inseguro y no te defines si es lo uno o lo otro, asegúrate de saber lo que siente la otra persona. Y no apagues la luz.

Es sobre dudar de lo "convencional", de lo que todo el mundo aborrece, o ama ciegamente. No importa que te digan marciano o loser. No importa que te quieran abollar o te lanzen miradas de desprecio. Si piensas que los Beatles son sobrevaloradísimos, te apoyo. Si no te gustan las películas que el mundo recomienda, adelante. No seas oveja. Escucha los consejos y déjate guiar solo por la gente que respetes, en quiénes confíes de verdad. Si puedes, prueba tu mismo primero, y luego recién, oye los consejos o recomendaciones que te lanzen por ahi.

Es acerca de volar un poco. De ir por lo que quieres en verdad, moviendo cielo y tierra por conseguirlo. Ojo, hacerlo no implica que lo lograrás, incluso hay muchas chances de que no lo consigas. Pero no te vas a quedar con la duda. Evita el "hubiera" Alucina y fantasea todo lo que puedas pero no te despegues tanto del piso, a menos que ya hayas aprendido como caer.

Es sobre quererte. Ponte en el peor de los casos: va a haber mucha gente allá afuera que no te va a querer. Hasta puede que la persona que más quieras, no sienta absolutamente nada por tí, o ya rayando la mala fortuna, puede que hasta te odie. Quizá llegues a tener un club de fans algún día, pero lo más probable es que haya muchísima gente que no te aprecie. No sirve uno más. Así te sientas feo e inmundo. Así te hayan abandonado mil veces. Así no te den bola. No importa como pienses que sea tu fortuna, quiérete porque nadie más te va a querer de esa forma.

Es sobre decir adios. No importa si te cuesta mucho, o es muy doloroso, es mejor partir antes de darse cuenta que uno se ha quedado solo. Las personas, situaciones y el dinero (sobretodo, el dinero) no duran para siempre. Si pierdes a alguien querido, incendia el mundo y llora 12 días con sus noches, si es que lo necesitas. Ninguna frase tipo "fue lo mejor para los dos" o la clásica "pero ya descansa en paz" van a ayudarte. Abraza tu dolor todo el tiempo que quieras, pero llegado el momento, aprende a decir adios. Si eres tú el que ha recibido el adios de alguien que querías, trata de encajar el golpe. Si sientes que siempre vas a querer a alguien, nunca le digas adios, asi las circunstancias parezcan obligarte. No le digas adios a alguien que quieres de verdad. O que te quiere de verdad.

Es, por último, sobre vencerte a ti mismo y saber pelear. Hay mucha gente que va a tratar de hacer que bajes la cabeza. Te van a joder. Y la vas a agachar. Y vas a sentir que todo está en contra tuya, que nadie te entiende, y quizá te des por vencido. Y vas a buscar a la gente que sale contigo en todas tus fotos, sonrientes, y te van a mandar a la mierda. Y vas a sentir arcadas, de lo jodido que estás. Y espero que no te veas en la necesidad de tomarte 5 pastillas para dormir porque tienes la cabeza estallando de rabia y ya no aguantas más. Espero que al levantarte luego de un par de días (cagándote de hambre) vayas a buscar a aquella persona que ha visto tus peores miserias, a quién has cagado mil veces y que por alguna razón, no tira la toalla contigo jamás. Si es tu amigo, tienes mucha suerte, y si es la persona que amas, te envidio. Ojalá en ese momento, en el que te sientas más derrotado que nunca, te logres dar cuenta de que sigues ahi. De que no han podido contigo. De que si te ha tocado estar en este lugarcito de mierda, es porque eres más fuerte, y has aguantado de todo. Ojalá te des cuenta de que ya peor no te puede ir y de que, por lógica, se vienen mejores cosas. Si te rendiste una vez, no importa. Si te rendiste un millón de veces, tampoco. Lo que importa es el final. Date cuenta, véncete a ti y a tus problemas y recién ahi podrás vencer a la gente que trataba de aplastarte. No importa si son demonios, dragones, faunos o cualquier cojudez. Yo aún no he podido, pero creo en eso, y creo que voy por buen camino.

Igual, no lo digo yo, lo dice Rocky Balboa*

Life is about how much you can take and keep moving forward

No escribo todo esto para que me creas, o para que pienses lo mismo que yo. Eso me decepcionaría. Escribo para que lo tengas presente, y si en algún momento sientes que esas cosas te están ocurriendo de la misma forma o de un modo parecido, escríbeme. Sabes como encontrarme.

Estaré cerca.



Vive intensamente (así no seas "intenso")


Te quiero.



*Rocky Balboa: Película clásica sobre un boxeador. Y la vida. Si no la hemos visto, he fallado contigo. Búscame y yo pongo las bebidas.