¿Como explicarte el nudo en la garganta que se me formó al imaginarme tu corazón hoy por la mañana? Y mi infinita pereza al marcar. Y ponerme a buscar la tarjetita de cartón. Y el frío aparato otra vez. Y otra vez yo fingiendo que oía las palabras que mamá repetía con todo el cariño que aún me puede dar: "Llámala" -y yo viendo todo borroso-. "Aunque sea un ratito" -dolor en el pecho-. "Le va a hacer bien" -colgar sin saber que hacer luego de-.
La rabia que me llega como un golpe seco. Como si me atropellaran. La rabia que se mezcla con miedo, que se mezcla con ese maldito dolor de estómago otra vez. ¿O es el miedo el dolor de estómago? Rabia bendita que me motiva a moverme, a hacer algo de una vez por todas. Rabia que se burla de mí, que estoy tan lejos, que estoy tan solo, que sigo siendo un mocoso.
Hoy creo que la justicia no existe. Que es mentira. Que es como Papá Noel. Los malos ratos nos vienen persiguiendo hace mucho, no descansan los muy mierdas. Y uno tampoco, por más que quiera, no puede aguantar tantas veces. Nunca tantas veces seguidas. ¿Como decirte "me siento mal", si tu debes sentirte mil veces peor? ¿Como siquiera hacer el amago de caerme, o ser débil si no tengo el derecho? ¿Como dejar esta mañana atrás y seguir con "las otras" cosas?
Me gustaría contarte hoy muchas de esas "otras" cosas (trabajo/mujeres). Como si mañana no fuera una posibilidad. Como si mañana la distancia se multiplicara. Me gustaría tratar de hacerte reír, porque sé que sería una empresa muy complicada. Me gustaría que me aconsejaras, aún a sabiendas de que, por mi terquedad, probablemente no haría caso a tus consejos. Y pensarías que me da igual, que todo me sigue dando igual. Si yo fuera tú, también pensaría lo mismo.
Recuerdo cuando una vez te dije que no te quería. Me impresionó que te pusieras a llorar rato después. Lloramos juntos, porque siempre te quise mucho. Siempre te he querido mucho, pero también, siempre he andado en otro lado. Bien lo sabes. Siempre parezco andar en otro lado. Recuerdo claramente el polo de Bart Simpson que me compraste cuando mi insistencia era más de lo que podías aguantar.
Tampoco he olvidado cuando me recogías de las clases de natación y hacías todo más divertido y menos dramático. Conservo en algún lugar de mi cajón la pita para la muñeca que me diste antes de irte de la ciudad. Me divierto cuando recuerdo que tú fuiste la que inició mi pasión por la comida rápida desde pequeño, y luego te causaba asombro mi apetito insaciable por la comida mexicana. Todas estas pequeñas cosas que recuerdo, te confieso, hacen más sencilla mi tarea de tratar de escribirte.
Es otra de mis sorpresas: Estoy tratando de escribir. ¿Como decirte que temo que cometí un error al elegir mi carrera? ¿Como hago para confesarte que fuí muy maricón y que no quería decepcionar al mundo al decir que no estaba listo? Hice lo que tenía que hacer. En cierta forma he seguido tus pasos, con mucha más suerte que talento, pero no me puedo quejar. No me va mal. Aunque, ¿sabes?, creo que soy uno de los "idealistas". De esos cojudos que piensan que el dinero no es lo más importante. Al menos, mientras me siga alcanzando para comprar discos y libros.
¿Como decirte hoy que me siento muy solo? ¿Para que preocuparte con mis asuntos y mis dudas? Todos hemos pasado por eso, aunque jamás me tocó verte insegura de algo. Debo confesarte que no he seguido los caminos llenos de luz y claridad que quizá habías planeado para mí, pero no creo tampoco haber caído en abismos demasiado oscuros en el tiempo que no nos hemos visto. Estoy yendo por mi propio camino ahora. Sigo siendo el mismo, más ido, tal vez, pero un poco más consciente. Dicen que he bajado de peso.
¿Como decirte que te quiero y dejar de lado mi tono de voz que no transmite nada? ¿Como hacer para que no se me note que estoy hecho mierda y asustado? ¿Como hago para ayudarte? No estoy listo para llamarte, no el día de hoy. Así piensen y digan que sigo siendo el mismo descuidado y alejado de toda la vida, siento que no es el momento. Soy malo para mentir, y malísimo sobretodo, para ocultar mi sensibilidad. No puedo pretender que la noticia de hoy no me ha afectado. No estoy listo para llamarte, aunque me moriría por verte.
El tiempo pasa demasiado rápido últimamente. Bien lo sabes. En un abrir y cerrar de ojos tendré que meter una docena de cosas a un maletín y largarme para no volver. Y estaremos reunidos otra vez. ¿Como decirte que ya no quiero que muevan un dedo -o para ser más preciso, que gasten un solo centavo- en buscarme un rumbo académico? ¿Como decirte que ya me las sé buscar yo mismo y que voy para dar la mano y no para que me la den? ¿Como hago para hacerte entender, bendita mujer, que ya no es tan pequeñito tu hermanito?
Pronto voy a estar allá, aunque suene tonto decirlo, porque hoy día la distancia es enorme. Pronto podremos tomarnos esas Coronas que tanta falta nos hacen y hablar de la vida. Pronto habrá ocasión para conocernos mucho más. Y no lo digo por el hecho de que un papel te haya diagnosticado algo, querida. No te equivoques. Lo vamos a hacer porque el momento ha llegado y porque, por fin, ambos ya somos un poco adultos. Y nos vamos a reír del diagnóstico y de los tratamientos. Y de las pastillas y los doctores. Y de lo atrevido y terco que soy al querer preparar Pisco Sour sin más ni más.
Sabes mejor que nadie que siempre fui de pocas palabras. Me cuesta. Siento que no lo hago bien. Hoy elijo no hablar contigo y escribir un par de líneas que algún día, probablemente bajo la influencia, te entregaré. Hoy elijo juntar las manos y alegrarme porque pronto me tendrás que aguantar en tu casa, con mis manías y mal humor. Ahora soy yo el que te va a enseñar algunas jeringas nuevas en español peruanazo. Ahora voy a ser yo el que te lleve a comer un whopper brutal con harto ketchup. Ahora soy yo el que va a recoger a tu hijo de la escuela.
I love you, Big Sis. Don't ever forget it.
m12
No hay comentarios:
Publicar un comentario