Gracias a la chica que alguna vez fue mi novia y me increpó de ser un manipulador. Si, estás en lo cierto. Pero en ese momento que retomamos contacto yo no trataba de seducirte, sino de contarte que estaba hecho mierda porque mi madre estaba enferma. No tienes por qué disculparte.
Gracias a mi amigo de la universidad que, por más distancia que exista, siempre está dispuesto a escuchar mis muy repetitivos problemas. Aunque te fastidie la frase, aún sigo pensando en que somos muy parecidos, cabrón. Pronto llegará el día de nuestra suerte.
Gracias a la bailarina talentosísima y desinhibida que me hizo recordar que a pesar de las poses en verdad sigo siendo el mismo niño tímido de siempre. Tímido sobretodo, cuando estoy cerca a una chica en ropa interior.
Gracias a mi amigo que gusta de otros muchachos. Siempre creí ser una persona sin prejuicios, pero sin duda me ayudaste a vencer algunos que tenía dentro cuando visité, siendo guiado por ti, esa discoteca donde los muchachos gustan de otros muchachos y donde me convenciste que jamás, así lo intentara, las chicas que bailaban tan alegremente entre ellas se iban a fijar en mi. Fue genial que aceptaras también ir conmigo a un bar "de los míos" a beber cerveza y oír rock. Eres grande.
Gracias a mi gran amiga, con la que me escribo seguido desde finales de año. No habíamos logrado ser grandes amigos, pero creo que a través de los correos, lo hemos logrado ser. De mi parte, ya lo siento así. Gracias por decirme que escribo bien. Aunque no te creo, siempre es bueno oírlo. Voy a seguir intentándolo y voy a seguir escribiendo(te) muchas tonterías más.
Gracias, como todos los años, a Yayo y su Cuarteto Obrero por la lírica tan genial. Los voy a envidiar toda la vida.
Gracias a mi jefa que sin previo aviso me pregunta "¿Ya no quieres seguir trabajando?" No era cuestión de eso, my boss, sino más bien de que necesitaba un descansito, un pequeño chepi bola porque seguí de largo cuando la mayoría se tomó algunos días libres. Gracias por no tirar la toalla conmigo, por entender cuando debía irme y por las pilas que me pusiste. Igual me fue mal, pero gracias por el ánimo. Yo también pensé que me iría bien.
Gracias a mi escritor favorito por publicar este año y firmarme, con entusiasmo inexplicable, la copia de esa novela que me resultó tan divertida y tan corta a la vez. Te vuelvo a decir lo que alguna vez te escribí por correo: tu novela número doce va a ser la mejor de todas. Un abrazo.
Gracias al amigo de toda la vida que se aventuró conmigo a conducir un auto bastante problemático para poder movernos por la ciudad. Como me lo dijo una persona "es buenísima onda contigo, se nota que te quiere mucho" Nunca me lo has dicho, pero no hace falta. Cuando vuelva a esta ciudad nos iremos a tomar el mejor jugo especial que exista. Yo invito. Y, por favor, todavía no te cases, desgraciado.
Gracias Dalevuelta y Rafo Ráez, por hacerme recordar un poco que tipo de persona soy y aquellos buenos momentos que he pasado teniendo sus canciones de fondo.
Gracias a la chica que me abandonó cuando me sentía mal y estaba molesto conmigo mismo y con el mundo. Después de haberte visto con otro muchacho -no muy masculino, valgan verdades- sentí que ya nada peor me iba a suceder este año. Me equivoqué por mucho, pero en ese momento sentí eso. Gracias igual, desde el fondo de mi corazón de cenicero.
Gracias a mi coordinador por avisarme que me he quedado sin empleo. Tras dos reuniones de producción donde me ratificaban -e incluso me explicaban mis nuevas responsabilidades- han decidido no contar conmigo. Eliges las palabras exactas, de trámite. Me pregunto cuantas veces te habrán encomendado hacer esa labor tan incómoda. La opinión que tengo de ti, a pesar de lo que puedas creer, no ha cambiado en absoluto: eres una gran persona, un gran líder. Fue genial haber podido trabajar contigo, y supongo que nos encontraremos por ahí.
Gracias a aquel escritor famoso que publica lo que le he escrito y me ofrece una entrevista laboral días después. Gracias porque me hiciste creer que podía escribir (nadie ha dicho que bien) pero de que debía intentarlo en serio. El corto tiempo en que te conocí me hizo confirmar mi sospecha de que no eres tan villano como te pintan. Gracias por firmar el libro que sin duda me llevaré, y espero que a pesar de ya no trabajar juntos, no perdamos el contacto. Gracias por llamarme amigo, significa mucho para mí.
Gracias Flor, por confiarme tantas cosas a pesar de no conocernos tanto y por porfiarme a escribir. I'm writting a lot these days. Thanks to you, gorgeous one!
Gracias al famoso director/actor/hincha acérrimo de la U por el buen humor y la confianza. Fuera de la chacota de siempre, y haber hecho notar mi parecido a un famoso cómico veterano de la televisión peruana, te aprecio mucho. Jamás olvidaré el penal que me anotaste dejándome -vergonzosamente- paradito haciendo vista. Se que jamás olvidarás el penal que te anoté y que, a pesar de rozarla, no pudiste detener. Nos encontraremos en el Monumental alguna vez. Éxitos.
Gracias a la chica del trabajo que cautiva a todo el mundo con su dulzura. Pensé que ya no habían chicas así. Recuerdo lo que te dije cuando un día te vi llorar y hoy sigo pensando lo mismo: eres una chica espectacular. Este año tal vez nos crucemos, por mi parte ha sido genial haberte conocido y haber podido ser tu amigo. Gracias por todas las veces en que me echaste una mano con mis problemas.
Gracias a Carlos por ser un amigo a prueba de balas y aconsejarme en el trabajo. Gracias a Abraham por siempre llevarme y hablarme de la vida. Aunque ya no los voy a ver tan seguido, estoy seguro que volveremos a tomarnos unas cervezas en mi cochera y hablar de la vida y de las mujeres (y de las mujeres de la vida)
Gracias a Jackeline por tener fe en mi y por haberse dado cuenta que aprecio mucho que me pregunten si me va bien o no. Debí seguir tus consejos, pero imagino que cometer nuestros propios errores es parte de. A pesar de que sería muy conchudo de mi parte decírtelo de frente, espero poder trabajar contigo antes de irme de aquí. Nunca cambies.
Gracias a mis productores, por sus palabras tan gratas al momento de mi despedida. Gracias por valorar mi trabajo, y por hacerme sentir siempre como en casa. Gracias por decirme que podía volver cuando quisiera. Les tomé la palabra. Éxitos y bendiciones para ustedes; Capitán y Crema, respectivamente.
Gracias a la chica del trabajo que me hace volver a fumar. Aunque nuestra relación ha sido corta y de muchos altibajos, te aprecio mucho. Gracias por la confianza y los consejos, que espero poner en práctica muy pronto. Cuando vea un bolso llamativo en algún lugar, o cuando alguien me pida un pucho más, me acordaré de ti.
Gracias, finalmente, a la mujer que ha estado ahí para apagar la mayoría de mis incendios este año. Gracias por acercarme un poco a Dios (con quien me llevo mejor últimamente) y gracias por tu cruda y afilada sinceridad. Me quedaré siempre con las palabras que me dijiste al llamarme por año nuevo, y nunca olvides que por más lejos que esté, siempre seremos buenos amigos.
Me voy a beber -creo- con cautela. Gracias a ti, si es que has podido leer todo este largo y aburrido relato. My New Year's big resolution: aprender a escribir bonito.
