Quisiera contarte que hace mucho frío estos días. Tal vez siempre lo hubo, pero es recién ahora cuando me doy cuenta de lo fuerte que golpea. He estado resfriado. Todavía estoy resfriado. Como siempre -eso no varía- no se bien que decir.
Quisiera decirte que la otra noche estaba a punto de escribirte y no pude: preferí esperar. Sentía que quería escribirte pero no sabía como hacerlo. Creo que no me sentía del todo bien. No hay mucha diferencia con este preciso momento, pero esta vez quiero intentarlo.
Me gustaría contarte que mis heridas ya sanaron y que los golpes que me dieron los chicos que me asaltaron hace poco ya no duelen. Que logré darle de lleno a uno de ellos en el rostro y que -estoy seguro-le dolió más a él que a mi. Que la poca gente que lo llegó a saber me tildó de huevón y de irresponsable porque -según ellos- me pudieron haber matado. También sería válido decir que no me había sentido tan bien en mucho tiempo. A veces es bueno recibir un par de golpes.
Quisiera hablar contigo para preguntarte, hasta decir basta, sobre tu viaje. Y que me cuentes todos los detalles de lo que pasó -y lo que no pasó- todo este tiempo que estuviste afuera. Sabes que soy mejor para oír que para decir algo. Quisiera que sepas que vi tus fotos y me gustó una en especial. Quisiera que sepas que no puedo poner que me gusta porque ya se me adelantaron. Y es que nunca te lo he contado: odio que se me adelanten.
Quisiera escribirte un poco sobre tu corto, también. Se que de todas maneras van a quedar entre los cinco primeros. Quiero decirte que te lo mereces. Quiero que sepas que me gustaron mucho los planos detalle que hiciste, la actuación de la chica de la quebrada y la historia de fondo. Quiero que sepas, sobretodo, que lo único que no me gustó fue la actuación de Billy. No se hasta ahora por qué siempre parecía estar tan encabronado. Me recordó a como me comportaba en mis peores días.
A veces quisiera atreverme a contarte que hay momentos en que me siento infinitamente lejos de ti. Que cualquiera de tus amigos, sin importar cual, es más importante en tu vida que este pechito. Que esto ya lo he sentido muchas veces antes. Que me jode y es un problema grande. Que pocas personas lo saben. Que este sentimiento de sentirme tan extraño se siente muy extraño en verdad. Que da rabia no saber por que carajos me siento así. Que estoy completamente harto de sentir esta mierda atravesada en el pecho.
Quisiera -y sería muy gracioso- tratar de hacerte entender que esa misma mierda que me atraviesa de forma cruel el corazón desaparece, por momentos y sin previo aviso. Viene y va. Exactamente como un barquito de papel. A veces puede irse acompañada por una buena canción en un momento exacto, o con una conversa que logra que vuelva a ver todo a colores. Deberías saber ya a estas alturas que muchas de esas conversas y canciones han tenido -o tienen- que ver contigo. Y debería darte las gracias por todo eso.
En serio creo que sería estupendo poder hablarte de todas estas cosas medio oscuronas y absurdas que a veces siento, pero no quiero arruinarlo todo. Contigo -créeme esta vez- siempre he sentido todo en armonía, todo en el lugar correcto. No sería nada conveniente entonces, amargarnos con los problemas que puedan existir. Porque contigo no tengo ningún problema. Porque contigo, todo se siente un poco como magia. Porque, mágicamente también, te apareciste un día por ahí, y ya no estas y te extraño.
Y en el colmo de esa magia sucede algo inesperado: veo que te llevaste un tigre rojo a tu viaje, y de pronto siento que nada me puede atravesar el pecho otra vez.
Do u believe in magic, pequeña?
m12